El tema de los Bomberos de León viene ya de largo. Se agudiza ahora, después de lo ocurrido en el incendio de dos naves en Riego de la Vega, pero hace ya tiempo que las instituciones –no sólo tiene culpa la Diputación–, deberían haber coordinado un plan para llegar a todos los rincones de una provincia muy extensa y con una orografía complicada. No es de recibo que esa imagen de que los bomberos llegan tarde se repita en cada incendio, porque no es así: desplazarse a 60 kilómetros, como en este último caso, necesita un tiempo mínimo. En el tema se mezclan los distintos colores políticos que tienen Ayuntamiento de León y Diputación y también San Andrés. Con el fuego no se debe andar jugando. Es un tema para no hacer política.