Hasta el momento todos los representantes políticos de las distintas administraciones locales, autonómicas y estatal han preferido mirar para otro lado cuando se planteaba el ahorro del gasto del sector público en materia de personal, algo que cada día será más difícil de mantener. Ha sido el presidente de la patronal empresarial catalana, Joan Rosell, el que ha puesto el dedo en la llaga exigiendo que el sector público haga las mismas reestructuraciones que está haciendo el sector privado, preguntándose por qué han de ser diferentes los trabajadores públicos a los privados y por qué a los primeros se les sube el sueldo hasta un 3,9%, añadiendo que es una provocación, especialmente para los parados. Los sindicatos están en la misma contradicción.