El equipo leonés pierde en Melilla y no tiene margen de error para disputar la ‘final a cuatro’
El pívot argentino Martín Leiva intenta un lanzamiento a canasta ante la defensa de Southall. MAURICIO PEÑA
Noelia Serrano / Melilla
No pudo ser. El Baloncesto León lo tuvo en su mano en la primera mitad, pero se hundió sin explicación tras el descanso. Entonces, un León absolutamente desaparecido del parqué, dejó al Melilla no sólo remontar, sino que le endosara una paliza en toda regla, sobre todo gracias a su acierto desde el perímetro. Ahora De Grado debe recuperar psicológicamente al equipo, porque ya no hay margen de error para clasificarse para la ‘final a cuatro’.
El rebote, de inicio, fue de inicio la asignatura pendiente. El equipo leonés no era capaz de cerrarlo, y los pívot melillenses aseguraban segundas opciones de tiro. Esto, unido a la mala selección de tiro y a las pérdidas de balón, permitió que el Melilla gozara de la primera renta significativa en el minuto 4 (9-4) sin hacer tampoco nada especial. De Grado pidió un tiempo muerto para calibrar el balance defensivo de su equipo, que no acababa de funcionar.
En acciones individuales como los triples de Stacey, Rocchia y Gilbert permitieron al León mantener los guarismos más o menos igualados, porque la sensación al final del primer cuarto es que había aún muchas cosas por mejorar para ganar el partido (20-16).
En el tiempo muerto previo al segundo cuarto Javi de Grado dio directrices a su equipo que cambiaron de dueño el dominio del rebote. Esto, unido al ‘efecto Peterson’, sirvió para dar la vuelta a los guarismos en apenas dos minutos (20-21). Ahora León sí que hacía soñar a toda la afición que seguía desde la lejanía el encuentro.
El buen juego continuaba y el parcial leonés crecía hasta el 2-14 que servía para poner el 22-30 en el marcador a falta de poco más de tres minutos para el descanso.
El León, muy asentado en su juego y con un Stacey sensacional, mantenía las rentas y hasta las ampliaba tímidamente para poner el 26-35 al descanso, un resultado que permitía soñar con tumbar al Melilla en el primer asalto.
Melilla empezó fuerte tras el descanso, y dos triples de Ruiz y Cuthbert, una canasta de dos puntos de Southall pusieron el 34-35 en el marcador con sólo 1,26 minutos jugados de este tercer cuarto. Había que empezar de nuevo.
León no se sobreponía y el Melilla se ponía siete arriba (46-39), con parcial de 20-4. Un momento crítico que obligaba a De Grado a pedir un tiempo muerto. El Melilla lograba una máxima de trece puntos (56-44) que dejaba todo muy cuesta arriba. Y es que el parcial de 30-9 de este cuarto lo decía absolutamente todo. En el último cuarto el Baloncesto León pareció más resignado a su suerte que buscar una remontada heroica. Con estas premisas estaba claro que la remontada era imposible. Y así fue. Ahora sólo vale al León ganar los dos próximos partidos al Melilla para que el sueño llamado Liga ACB siga estando vivo. Ahora lo importante es recuperar al equipo.