Toni Acosta encarna hoy en el Auditorio de León a Emma Goldman
Toni Acosta asume la personalidad de Emma Goldman.
L. Castellanos / León
De origen lituano, Emma Goldman militó en el anarquismo libertario en Estados Unidos, cuestionó el camino que tomó la Revolución Rusa y acabó convirtiéndose en una de las grandes referencias en la lucha por la emancipación de la mujer. La cárcel y el exilio fueron caminos que acostumbró a tomar esta luchadora de la libertad cuya personalidad interesó sobremanera a Howard Zinn, un ensayista, historiador y dramaturgo, que trasladó su historia al escenario y la convirtió en ‘Emma’, un drama teatral que, merced a la producción del Teatro Arriaga de Bilbao y a la puesta en escena de Ramón Barea, ha conocido una versión encastellano que actualmente está visitando escenarios de toda España. Hoy, a partir de las 21 horas y con entradas a 20 €, el Auditorio de León acogerá su representación, con Toni Acosta en el papel de Emma Goldman y acompañada sobre el escenario por Karra Elejalde, Aitor Mazo, Gurutze Beitia, Mikel Losada, Irene Bau, Gabriel Ocina y Enriqueta Vega.
La obra de Howard Zinn sigue a Emma desde su adolescenciahasta que es expulsada en 1919 de Estados Unidos, país que la llegó a considerar como uno de sus enemigos más declarados dado su activismo y sus convicciones. Por supuesto, ‘Emma’ se centra en la figura política del personaje pero también en su vida sentimental al lado de Alexander Berkman, uno de los grandes líderes del anarquismo. Fueron muchos los arrestos que sufrió esta mujer a lo largo de su historia y mucha también la actividad que desempeñó tanto en Estados Unidos como en la Unión Soviética, cuya revolución criticó, además de colaborar con el gobierno republicano español durante la Guerra Civil. Falleció en 1940 en Toronto.
Ramón Barea, que ha alternado su oficio de actor con el de director teatral y cinematográfico, se ha aproximado a la figura de Emma asumiendo compromisos. “Un teatro que nos ayude a volver a la realidad, desde la ficción, es necesario. Un teatro que vuelva a cumplir su misión de material de reflexión, de diversión creativa, conviene para no perdernos en el laberinto de la nada”, ha observado Barea quien considera que la obra “tiene visos de tragedia, a la manera clásica, y también tiene visos de drama romántico; habla de las relaciones sentimentales y de la ilusión, hoy casi olvidada, de que es posible una sociedad más justa para todos”.