Las dos cajas más importantes de la comunidad, Caja España y Caja Duero han ratificado por fin la decisión de unir sus fuerzas para poder competir en los mercados internacionales y para alejar el peligro de sucumbir en la crisis que amenaza a todo el sistema financiero mundial. Cuando estalló la crisis financiera el pasado verano el presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, aliado con el nuevo secretario autonómico del PSOE, Óscar López, lanzaron un órdago a las cajas para que se integraran en una sola. A pesar del apoyo inicial de empresarios y sindicatos, el acuerdo fue perdiendo fuerza por la resistencia de las propias cajas y de los partidos políticos a nivel provincial, que lograron paralizar prácticamente el proceso. La exigencia de las propias cajas de que fueran sus órganos técnicos los que dirigiesen el proyecto descolgó primero a las dos de Burgos y posteriormente a las de Ávila y Segovia. Finalmente fueron las direcciones de Caja Duero y Caja España las que decidieron iniciar conversaciones bilaterales, retomando el viejo proyecto de fusión intentado por la Junta hace ya una década. Este proceso es el que ahora se inicia con un acuerdo de confidencialidad entre ambas para evitar injerencias políticas y de opinión pública. No obstante, lo que más ha pesado a la hora de tomar esta decisión es la amenaza que la crisis financiera cierne sobre todas las cajas españolas, algo que la nueva vicepresidenta de Economía, Elena Salgado, ha advertido justamente ayer al afirmar que la reestructuración que prepara el Gobierno no afectará a la actual Ley de Cajas y, por tanto, a las competencias de las comunidades autónomas, alentando que se lleguen a acuerdos privados, pero advirtiendo que, si no hay resultados, será el Banco de España quien intervenga.