El increíble artista mejicano actúa hoy en el campus
Pocos espectáculos resultan tan esperpénticos y a la vez tan auténticos como el que propone Elvez.
C.D.R. / León
Una actuación de Elvez es algo digno de verse..., aunque no te guste el rock & roll.Si hay alguien capaz de dar una vuelta de tuerca a cualquier canción de cualquier artista y convertirla en algo desternillante, ese es el mejicano Elvez (en realidad Robert López), un tipo cuyo espectáculo primero asombra, luego engancha y termina por contagiar. Hoy, a eso de las 20:15 horas, la cafetería III del campus de Vegazana acoge esta especie de aquellarre de rock, con entradas a 3 euros excepto para universitarios, que serán a 1 euro.
Elvez comenzó siendo un ‘impersonator’, un imitador de Elvis, pero con el paso del tiempo ha ido evolucionando hasta conseguir una potente personalidad y abarcar casi todas las épocas de la historia del rock. Así, puede empezar con una parodia de un concierto gospel, pasar luego a imitar una misa de telepredicador americano y finalizar pareciendo un delirante Elvis, reuniendo siempre los clichés más manidos en cada caso. Y a todo esto, cambiándose de ropa más veces que una vedette del teatro chino; llega un momento en que aparece con una ropa, canta una canción y se vuelve a ir con la excusa de “tengo el traje mojado de sudor, tengo que cambiarlo”. Y claro, risas, carreras, que no llego, que la cremallera no sube, que la próxima canción la presento desde el camerino porque me estoy vistiendo... Y mientras dura el desfile de modelones entre Elvez y su corista Lisa Marie, que van desde las túnicas de corista de Iglesia Gospel a las plumas aztecas pasando por un sinfín de monos con cuellos gigantescos y pantalón campana en el mejor estilo Elvis Las Vegas, Elvez puede repartir preservativos y aprovechar en su macarrónico spanglish para largar sus disparatados e hilarantes monólogos. Reza a la Virgen de Guadalupe, baila con espasmos como poseído por el mismísimo Little Richard y, sobre todo, da lecciones de rock and roll.
Y es que aparte del espectáculo, excelente, inolvidable, indescriptible (contarlo es quedarse corto), la base de los conciertos de Elvez es la excelente calidad de su grupo de acompañamiento y de sus canciones. Y así, El clásico gospel ‘Oh happy day’ se transforma en ‘Órale’, el ‘Simpathy for the Devil’ de los Stones es en boca suya ‘Simpathy for Bush’, el clásico ‘Zapatos de gamuza azul’ de Elvis son para su doble mejicano ‘Guarachas azules’, el ‘Lust for life’ de Iggy Pop se vuelve ‘Lust for Christ’.
Salvaje, apocalíptico, imprescindible. ¿Quién quiere reírse?