Nos embarga la emoción de saber que, al fin, llegan las elecciones europeas. Tanto en el Grupo de Filósofos de lo Rural como en el del Colectivo de Filósofas con Bata Guateada en el Panadero somos muy partidarios de Europa desde que en las primeras elecciones nos vino a dar un mitin (en el Casino) don Arvicio (en lleunés Fernando de Arvizu) y la mitad de la intervención fue en latín. Ver aquel paisano allí en el escenario, con la capa y el bigote, cómo nos decía ‘Ítem más les añado...’
–Ostia, nunca imaginé que Europa fuera de tanta prestancia; decía Angelillo a la salida, tan impresionado que después jugando al mus contestaba a los ‘envido’ con un ‘Ítem 14 más’.
Lo que es Europa. No nos extrañó nada que después empezara a llegar el dinero a espuertas, que cada vez que pintaba alguienel postigo del pajar ya se decía aquello de “eso lo pagan con dinero que mandan de Europa”. A estrompatalego.
Ni comparanza con cuando no éramos europeos. Tu fíjate cómo éramos antes. Llevó Braulio ‘El Lugareño’ a tres de Espinosa de la Ribera para que vieran unas fiestas de las buenas y les pagó unos viajes en el tren de la bruja. Se montaron los paisanos y cuando entraron los paisanos para lo oscuro y les salió uno con una escoba medio rota, se apearon con las cachas, se arrebragaron allí contra las chapas y le metieron unos cachabazos a la bruja que cogió el tren ... para Pernambuco.
Ni comparanza con Europa. Quia.