Gasolinera de Eras de Renueva, en una imagen de esta misma semana. MAURICIO PEÑA
L. C. / León
Foster también está presente en León. En forma de gasolinera, en el barrio de Eras de Renueva. Aunque el modelo hoy se haya globalizado y haya gasolineras idénticas por toda España, en enero de 1999, cuando se inauguró, fue un acicate para la zona más moderna de la capital leonesa. El “paraguas” de León del nuevo premio Príncipe de Asturias fue uno de los cinco primeros que se instalaron en toda España.
Foster concebió las gasolineras de Repsol —la primera se abrió en Madrid— como marquesinas con un solo apoyo central, de planta cuadrada, que se pueden combinar de diferentes maneras para cubrir distintos tipos de surtidores. Cada una de las piezas aparece con su pulida piel metálica pintada con uno de los colores del logotipo de la empresa: blanco, naranja y rojo.
Norman Foster, según confesó entonces, apostó más por la geometría y la estética que por lascomposiciones mecánicas que habían caracterizado hasta entonces sus obras más emblemáticas.
Su idea de gasolinera se basó también en propuestas anteriores, como el pabellón que José Antonio Corrales y Ramón Vázquez Molezún presentaron en la Exposición Universal de Bruselas de 1958. De hecho,mereció la Medalla de Oro de arquitectura de la exposición. Una versión de este pabellón, conocido como Los Hexágonos, se reconstruyó en la antigua Feria del Campo de Madrid. Estaba diseñado con un elemento modular de planta hexagonal, apoyado en un pilar central que podía tener diferentes alturas para permitir el paso de la luz y la ventilación al combinarse con otros elementos cuyos soportes tuvieran diversas longitudes. La cubierta —la sombrilla, como era conocida— era una pirámide de base hexagonal invertida que daba salida al agua de lluvia por el interior del soporte central.
En los años 60, otro arquitecto español, Félix Candela, construyó en México sus famosos paraguas compuestos por la intersección de cuatro paraboloides hiperbólicos. También en ellos se fijó Foster.
Foster también es un peregrino que conoce León. Hace unos años realizó el Camino de Santiagoen bicicleta. Como tantos peregrinos, su presencia pasó desapercibida. Sólo el último día, en Santiago de Compostela, se dejó hacer una foto para los medios de comunicación con vieira incluida.
Con más de 70 años, realizó el recorrido desde Francia en cinco días. A preguntas de los informadores, confesó que había sido una experiencia “increíble, extraordinaria. Aprendí mucho”. “Me he encontrado buenos amigos, buena compañía, fantásticos paisajes, un montón de satisfacción y muchos contrastes. Simplemente extraordinario. Hermosas ciudades y fantásticas arquitecturas y, finalmente, aquí. En el Camino no puedes separar los lugares en los que has estado de la cultura de los lugares, de su pasado, de su presente y de su futuro. Es un continuum. El viaje entero es inseparable de eso y lo que atrae es precisamente esa parte integral de la vida”, aseguró.