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NUEVOS TIEMPOS

Viaje a la calle de todos los males

La calle Santa Cruz fue comercial. La construcción también se fijó. Hoy en cambio, todos abandonan.

Enedina, a la puerta de su tienda de tejidos. MAURICIO PEÑA

Manuel C. Cachafeiro / León
En cada tienda, en las pocas que quedan, hay una historia para contar. En la Casa de los Labradores, casi un siglo de evolución del campo leonés. Desde aquellos tiempos en los que se aprovechaba el mercado semanal para comprar un yugo, unas madreñas o un rastrillo para la hierba. En retales Santa Cruz, historias de modistas y de aquella ropa que las abuelas confeccionaban con tanto mimo y dedicación. Lo mismo se podría decir de mercerías, carnicerías, zapaterías y tiendas de artesanía que llenaron la calle Santa Cruz durante tantos años.
La calle Santa Cruz, que separa el Barrio Húmedo del Ejido, desde la Plaza Mayor a la cuesta de Castañones, parece que ha cogido todos los males. No sólo los negocios de toda la vida cierran. La incipiente construcción que parecía traer nuevos tiempos de prosperidad se quedó también en el camino. Una estructura sujeta con andamios y una casa de dos plantas parada por culpa de la crisis, según aseguran los vecinos, dan cuenta de un presente decadente. En toda la calle sólo se vende una vivienda, pero tampoco se ve a nadie preguntando por el precio. Es la cruda realidad de una calle desde hace más de una década. Un viaje cargado de historias con un horizonte demasiado negro.
Lacalle Santa Cruz fue durante décadas, y es todavía, la puerta de entrada a la Plaza Mayor y a su tradicional mercado de los miércoles y los sábados. Tanta actividad generó que los bajos de sus humildes casas se llenaran de comercios durante muchos años. Sobre todo, negocios de productos para el campo, ropa y complementos que dieron vida a una calle de salida hacia nuevos barrios de los años 60 y 70 del siglo pasado, que también atraía a mucha gente que se acercaba a León desde los pueblos de la provincia.
Enedina está a punto de jubilarse. Lleva 25 años abriendo todos los días su tienda de retales, situada en un humilde local con la puerta pintada de verde esperanza. “Antes, en esta calle, había de todo, pero hoy casi no queda nada”, se lamenta. Antes de ser tienda de tejidos, el local fue ocupado por un bar, y antes ya, por una carpintería. Enedina no quiere lamentarse. Ya a sus años no espera mucho de su negocio. Si acaso, poder traspasarlo. Pero sí pide un poco más de atención. Que el Ayuntamiento no se olvide. “Para qué te vas a quejar, pero algo sí debían hacer”, dice. Y apunta un viejo dicho: “Hermanico menos, racioncita más”.
El abandono del comercio de la calle Santa Cruz no es de los últimos años. Primero se fueron negocios como farmacias. Santa Cruz tuvo una de las 16 farmacias abiertas en los años 40 del siglo pasado. Hace una década empezaron a cerrar también tiendas de alimentación, carnicerías y ultramarinos, sinónimo de que cada vezeran menos los vecinos de la zona, aunque hoy quede todavía una, donde se vende buen embutido de León.
Los 90 fueron años en los que muchos de aquellos vetustos locales fueron ocupados por bares de copas. Hasta un ‘tablao’ donde se servía sidra asturiana. Un estudio municipal de 1995 señalaba a la calle Santa Cruz como una de las más ruidosas de la ciudad, con una medición de más de 65 decibelios durante el día y 55 de noche, datos considerados ya molestos por los expertos.
Hoy muchos de aquellos locales están cerrados también. El ambiente de la noche, salvo contadas excepciones, también se ha ido de la zona.
Una tienda destaca en la zona. Aelino es ya la tercera generación de La Casa de los Labradores.Su padre lo llevó casi 50 años y su abuelo otros 25 antes.”Entre unos y otros llevamos en esta calle cien años”, comenta. No quiere fotos, sólo del local. Mientras habla, a la tienda entran personas preguntando por zapatillas y productos del campo La Casa de los Labradores es uno de esos sitios donde uno se puede encontrar de todo. “Todos notamos lo que está pasando en esta calle, porque la cosa se ha ido deteriorando y mucho, pero nosotros la verdad es que mantenemos nuestra clientela más o menos”, comenta el actual dueño.
Al inicio de la calle desde la Plaza Mayor una placa de las cofradías recuerda a Suárez Enma, quien fuera cronista de la ciudad y un apasionado de la Semana Santa. Porque también la calle Santa Cruz es paso de papones y testigo de la historia de León aunque no lo parezca. De hecho, su nombre es uno de los más antiguos. Ya en la Estafeta de León de 1891 se la cita como parte del distrito 1, junto a Matasiete, Puerta Sol, tarifa y la calle del caño de Santa Ana.
Las excavaciones arqueológica del año 2000, debido a las obras de sistema de recogida de basura neumática, sacaron a la luz restos de un gran muro de la época romana,que se destruyó entre el siglo III y el siglo IV.
Los pasos pasan en Semana Santa, pero el asfaltado de la calle es lamentable. Los vecinos, de hecho, han pedido en reiteradas ocasiones que se arregle, pero nadie les hace caso.
Todas las historias son lamentos.

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