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GUERRA DE LA INDEPENDENCIA (XIII)

Vida cotidiana en la Guerra de la Independencia

Periódico de la época. La Gazeta de Madrid. Además de noticias de la guerra informaba de la vida cotidiana incluso de las Indias.

Arturo Pereira / Ponferrada
Todas las guerras tienen sus grandes batallas, héroes y hechos que trascienden al tiempo y son recordados durante generaciones. Pero, junto a estos eventos conocidos, la vida diaria de los ciudadanos anónimos debe continuar. ¿Cómo influyó la guerra en los españoles de a pie? ¿cambiaron sus prioridades e intereses? Las cuestiones que son más importantes para una persona como la familia, trabajo, amigos no pueden permanecer ajenos a un hecho tan brutal como la guerra. Estas circunstancias no se recogen en los libros de historia, sino que deben ser buscadas en otras fuentes como periódicos, actas notariales y documentos privados en los que los ciudadanos relatan actos cotidianos necesarios para continuar avivando su mundo personal.
Indudablemente una situación de guerra crea una gran incertidumbre sobre el destino de las personas. Esta incertidumbre se traslada a un intento de dejar arreglados los asuntos terrenales antes de fallecer de forma precipitada e incierta. Se incrementaron el número de disposiciones testamentarias y poderes notariales. Así, dicta su testamento, en Villafranca del Bierzo, el 16 de diciembre de 1813, D. Manuel García, natural de Córdoba, Subteniente de la primera compañía del Sexto Batallón de Zapadores, quien afirmando sentirse gravemente enfermo testa lo siguiente: “Sera enterrado donde, y con las exequias que disponga mi Asistente Antonio Garcia Soldado de mi Compañía y Batallón… de el poco dinero que tengo y seencuentre a mi fallecimiento pagara la limosna de Misas y Sufragios y el sobrante quedará a beneficio del mismo Antonio Garcia en pago de algunas cantidades que me ha prestado y le adeudo, en remuneración delo vien que me sirvio y sirve … como prohivo que se reclame ni tome cuenta alguna al citado mi asistente de el dinero que pueda hallarse en mi poder al tiempo de mi fallecimiento”.
En otras ocasiones la muerte era un hecho cierto. El día 10 de mayo de 1810 comparecen, también Villafranca, ante el notario tres hermanos para hacer constar que: “Son noticiosos de que otro su hermano D. Antonio, Teniente Capitan de la Compañía de cazadores del segundo Batallon del Regimiento de Benavente que se hallaba acantonado en el punto de la Puebla de Sanabria, ha fallecido, en la acción que tubo con las tropas francesas cuando el sitio de la Ciudad de Astorga”. Por lo anterior otorgan poder a un tal Adriano Fernández para que se persone en su Regimiento, recoja todas sus pertenencias y haga todas las diligencias necesarias para poner en orden sus bienes.
En algunas ocasiones la guerra sirvió como una excusa para evitar males mayores. Es el caso de un marido quien no pudiendo soportar más su matrimonio decidió alistarse voluntario y combatir, para según sus propias palabras conseguir algo de tranquilidad.
Las desavenencias conyugales no cesan ni con las guerras. Este es el caso de otro matrimonio en el que el marido otorga poder a un amigo para que le represente en los tribunales debido a:“La intrepidez de su genio altivo, furioso, sevicia y malos tratos que le causa su muger que no ha podido ni fue facil rebatir a pesar de las fraternales reconveciones de su marido…antes por el contrario valiendose ella de los buenos modos y genio apacible de aquel se empeño mas y mas en resaltar su altivez y sevicia, hasta el estremo de constituirle en la mayor miseria y desnudez indecente por haberse apoderado su muger de los efectos de su casa y rentas que le pertenecen”.
También afloran las desigualdades en situaciones de guerra y los más débiles sufren más las consecuencias. Si la Guerra de la Independencia fue eminentemente peleada y ganada por el pueblo llano, hubo quien logró evadir su responsabilidad pagando a otros para que ocuparan su plaza de soldado. Es el caso de un vecino de Bembibre llamado Pablo, que previo cobro de la cantidad acordada sustituyó a un vecino del pueblo de Villabuena llamado Nicolás. Esto no sólo era legal sino que habitual. El bueno de D. Pablo tras ser contado el pago ante notario y testigos se compromete a: “durante todo el tiempo que devia ser Soldado el recordado Nicolás, a servir y que servira su plaza exacta y puntualmente, sin hacer deserción”.
La delincuencia también seguía presente en el día a día y así un tal Antonio Gallego, arriero maragato denuncia como le habían robado: “Habiendome ocupado desde mis primeros años en el ejercicio de conducir caudales desde La Coruña a Madrid, tube la desgracia de haver sido robado una bez lo que dio motibo a padecer tan considerable atraso en mi caudal que nunca he podido recobrarme ante este golpe”. La presencia de los conocidos bandoleros en los caminos preocupaba y mucho a los viajeros de la época.
Se mezclaba la delincuencia con los actos de patriotismo, así en Torre del Bierzo, una cuadrilla de paisanos asaltaron a la vanguardia de un grupo de tropas francesas y les quitaron veinte vacas que eran para avituallamiento de los otros dos mil franceses que seguían a su vanguardia y que se dedicaron a perseguir a los asaltantes por los montes próximos quienes consiguieron zafarse sin soltar las vacas.
Los franceses no se quedaban cortos en actos que se podrían considerar como delictivos y que no tenían nada que ver con las reglas de la guerra. Los saqueos en la provincia fueron constantes. Josef Fernandez informa el 1 de mayo de 1809 al Marqués de la Romana que los franceses han saqueado Ponferrada llevándose todo el dinero de las arcas municipales, además de cometer asesinatos. También afirma que no es la primera vez que se cometen estas tropelías por lo que él califica como legión infernal.
Entre tanta barbarie, siempre surgen espíritus caritativos. Antonio Loriga informa desde Villafranca del Bierzo al General D. Nicolás Mahy de la gran caridad que estaba realizando el Canónigo de la Colegiata D. Joaquín Genaro, quien después de haber saqueado las tropas francesas su casa, se hizo cargo de los heridos españoles y franceses, evitando que los franceses se llevaran prisioneros a los españoles y que los paisanos españoles agrediesen a los heridos franceses. Corrió con todos los gastos por su cuenta sin pedir nada a cambio.
En definitiva, el amor, odio, generosidad, egoismo, todos los aspectos contradictorios de la naturaleza humana siguieron presentes en la vida cotidiana de nuestros antepasados a quienes les tocó vivir época tan convulsa. Se afirma que las guerras sacan a la luz lo mejor y lo peor de las personas. Quizá…

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