Pedro Damián / Valladolid
Estafadores internacionales utilizan como “tapadera” ciudades de Castilla y León, en las que anuncian por Internet la ubicación de productos inexistentes que ofertan como anzuelo a precios muy competitivos.
Se trata fundamentalmente de objetos de alta tecnología, buena marca y gran calidad que en realidad no existen más que en la mente diabólica de los estafadores y cuya venta se anuncia como nuevos, a un precio en ocasiones hasta un 70 por ciento más barato que el de mercado.
El modo de operar de los estafadores, siempre muy parecido, consiste en contestar al presunto comprador diciéndole que se hallan en alguna ciudad de un país extranjero, que normalmente es el Reino Unido, y pidiéndole que de seguir interesado en la oferta aporte sus datos personales para el envío de la mercancía, al tiempo que enfatizan sobre la seguridad y formalidad de la operación.
El envío de la cantidad solicitada ha de hacerse al país del vendedor mediante la empresa de envío rápido de dinero Wester Union, a nombre del intermediario y utilizando otro código facilitado tanto por el vendedor como por la propia página web del transportista pero que luego no valen para nada.
La estafa consiste en quedarse con el dinero sin enviar absolutamente nada a cambio al comprador, según los casos documentados en internet.