La Comisión Territorial decidió ayer que “es suficiente la documentación aportada por el Ayuntamiento” y permite instalar las esculturas de Arroyo
Recreación virtual de cómo quedaría el entorno de Puerta Castillo con la instalación de parte del grupo escultórico de Eduardo Arroyo.
Fulgencio Fernández / León
La más larga y agria polémica que se ha vivido en León en los últimos años, la de la colocación del grupo escultórico del lacianiego Eduardo Arroyo conocido popularmente como ‘Las moscas’, puede (y debe) haber entrado en su recta final con la decisión que adoptó ayer la Comisión Territorial de Patrimonio, reunida bajo la presidencia del jefe del Servicio Territorial de Cultura, Jesús Álvarez Courel. En ella se dice con absoluta claridad que “en cuanto a la instalación del conjunto escultórico del artista plástico, Eduardo Arroyo, presentada por el Ayuntamiento de León, la Comisión considera suficiente la documentación aportada por el Ayuntamiento de León para proceder a la instalación de la obra escultórica de Eduardo Arroyo, dado que no hay afecciones dañinas al patrimonio”. Asimismo, la Comisión “se da por enterada a la autorización del Ministerio de Cultura para la colocación de algunos elementos escultóricos sobre la fábrica de la iglesia que forma parte del Archivo Histórico Provincial”.
Una decisión que, en principio, debía ser el final de una larga polémica pues la paralización de la instalación en julio del año 2007 se debió, precisamente, a la falta del informe de la Comisión de Patrimonio que ayer emitió. En aquel momento el Ayuntamiento se comprometió ante el juzgado a solicitar el dictamen y si era en contra, retirar el Eolo que había sido instalado el último día de la anterior legislatura. Era el 15 de junio cuando el equipo de Gobierno de Mario Amilivia decidió colocarlo, como si fuera un símbolo de su implicación en este proyecto, pero fue recurrido ante el Juzgado por Ecologistas en Acción y se ordenó la paralización por el titular del Juzgado número 1.
Ese era el último encontronazo. Pasaba el tiempo y el artista lacianiego, que no tiene pelos en la lengua y ya había hecho algunas otras afirmaciones contundentes (como que la mayoría de las esculturas de la ciudad eran horribles y sólo se había levantado polémica con las suyas) llegó a afirmar que “por mi las pueden tirar al fondo del Bernesga”, como signo evidente de su cansancio con este asunto.
Y es que es una larga historia que arrancó en el año 2001 cuando el entonces concejal Cecilio Vallejo le realizó el encargo al lacianiego. Después los sucesivos cambios de equipos de Gobierno y coaliciones provocaron situaciones rocambolescas, como que el PSOE y la UPL en 2003 cuestionaron que se pudiera hacer por falta de financiación para más tarde ser el PSOE quien abanderó su colocación y se oponía el PP (ya sin Cecilio Vallejo en sus filas) alineándose con una plataforma ciudadana que también se oponía, la Asociación Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio, que presidía Ángeles Murciego.
¿Habrá llegado el punto final? Legalmente parece que sí y el Ayuntamiento también parece dispuesto a instalar las piezas que faltan, al menos la concejala de Cultura, Evelia Fernández, siempre ha sido una defensora de hacerlo.
Boca de Huérgano
También trató la Comisión la rehabilitación del torreón de Boca de Huérgano y su posible adecuación como centro cinegético de la Reserva Regional de Caza de Riaño. La Comisión acordó “estimar de gran interés e importancia completar la excavación del conjunto mediante la documentación de sus lados occidental y meridional, con la finalidad de poder obtener la planta de esta singular construcción, como paso previo e imprescindible para adoptar cualquier decisión”.
En Peñalba de Santiago permite la colocación de antenas parabólicas pero sólo “de manera temporal, por un plazo de 5 meses”.