El escultor Arroyo en una de sus visitas a Puerta Castillo. MAURICIO PEÑA
El escultor de origen lacianiego Eduardo Arroyo, autor del grupo escultórico que se va a instalar en Puerta Castillo de manera inminente ahora que ya cuenta con el visto bueno de la Comisión de Patrimonio, se mostró ayer satisfecho por la nueva situación pero tampoco manifestó una alegría excesiva. “Han pasado tantas cosas, me han metido en medio de tantas batallas, ha pasado tanto tiempo y, además, es un proyecto inconcluso pues estaba prevista una segunda fase, hasta ha muerto el arquitecto, que tengo una sensación extraña. Lo van a colocar, pues mejor, a ver si sirve para revitalizar el barrio, para darle una personalidad, pero voy a ser sincero, no van a lograr que me lleve un berrinche con este asunto”.
En un repaso de la larga historia que ha vivido su grupo escultórico recordó su idea inicial, los avatares políticos que le pillaron en medio y hasta “mucha gente que se dedicó a opinar sin conocer el proyecto, sin haberlo visto, sin haberlo entendido”.
El artista lacianiego ya está preparando una nueva edición de los Encuentros con Rosa Torres Pardo que cada verano organiza en su casa de Robles de Laciana.