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LEÓN PROTAGONISTA

El Sorolla que sólo se puede ver en León

El Museo del Prado rinde homenaje al pintor con una gran exposición que quiere saldar una deuda con su arte. En el Museo de León está una obra muy especial: su primer autorretrato

En la imagen, ‘Cosiendo la vela’, un óleo sobre lienzo que pertenece a la Fondazione Musei Civici di Venezia.

M. C. Cachafeiro / León
El Museo del Prado de Madrid acaba de abrir la mayor revisión de la obra de Joaquín Sorolla (1863- 1923). Un total de 102 lienzos, entre ellas todas sus grandes obras maestras, que se podrán ver hasta el próximo 6 de diciembre.
La primera gran exposición antológica que el Prado dedica a este gran maestro del siglo XIX, la más importante celebrada tanto dentro como fuera de España, según destaca la propia pinacoteca, pretende saldar también una deuda con el pintor. Sorolla es más que un pintor de escenas costumbristas. Es también el pintor de la luz.
En la exposición se incluyen los catorce paneles monumentales de ‘La Visión de España’ pintados por el artista para decorar la biblioteca de la Hispanic Society of América de Nueva York, y que acaba en Madrid su itinerancia por varias ciudades españolas.
Para José Luis Díez, comisario de la exposición y jefe de Conservación de Pintura del XIX de El Prado, además de saldarse esa “deuda histórica” y de situar su obra “dentro del lugar que le corresponde”, la muestra es una ocasión “única e irrepetible” de conocer lo mejor de Sorolla.
León, a su manera, también tiene un rincón de Sorolla que merece la pena contemplar. Está en el Museo de León. Los cuadros, según explica Luis Grau, fueron“un generoso legado” que incluye cuatro sorollas y dos pequeños cuadros costumbristas de Darío de Regoyos, entre otros bienes. El más importante, es un retrato juvenil del propio pintor. “Este lienzo se consignaba como retrato de joven o del propio hijo del pintor, Joaquín Sorolla García. Sin embargo, el cotejo con las fotografías de ambos permite afirmar que estamos ante uno de los primeros autorretratos del pintor, a una edad aproximada de veinte años, momento en el que, tras haber obtenido ya varios galardones menores (en exposiciones regionales y nacionales, en particular) está a punto de marcharse pensionado a Roma por la Diputación valenciana”, explica el director del Museo de León. En su opinión, Sorolla supone, para la pintura española, “una suerte de versión castiza de un Impresionismo en el que no llegó a militar ortodoxamente”. “Su deuda con los maestros españoles —añade—, tanto antiguos como coetáneos, su pincelada fogosa pero afirmada y la maestría radiante de sus escenas costeñas, que le hicieron famoso internacionalmente ya en vida, le han convertido para el imaginario popular en el pintor de la luz, del aire pleno y diáfano del Mediterráneo por antonomasia”.
Aunque Sorolla nunca se consideró retratista, ejerció esta especialidad pictórica porque era también una forma de ganarse la vida.En el caso del cuadro que se expone en León, “el joven que mira de tres cuartos a los ojos del espectador ha sido trazado con una paleta ocre y un acabado sumario, incluso sin terminar en los bordes de la tela, que la influencia de sus visitas al Museo del Prado anuncia ya en sus primeras obras. En el blanco del pañuelo del cuello se vislumbra la firma del pintor, casi perdida. A pesar de todo, cabe preguntarse si estamos ante una primera muestra de su quehacer retratístico, aplicada a sí mismo, o ante una obra retrospectiva sobre una fotografía que bien pudo hacerle su protector y futuro suegro, el fotógrafo valenciano Antonio García Peris”, añade Grau.
La muestra del Prado, con un recorrido cronológico, se inicia con el lienzo ‘El Palleter declarando la guerra a Napoleón’, que supuso su pasaporte para completar su formación en Italia, y continúa con sus lienzos de argumento social como ‘¡Otra Margarita¡’ o ‘¡Triste herencia¡’, a los que siguen sus obras más conocidas de escenas marineras, como ‘La vuelta de la pesca’ o ‘Comiendo en la barca’.
Entre los cuadros más emocionantes por la ternura que desprende destaca el de ‘Madre’, en el que refleja a su esposa, Clotilde, con su tercera hija, Elena, recién nacida (1895), así como sus retratos, en los que mejor recoge la profunda huella de Velázquez, liderados por ‘Desnudo de mujer’, un homenaje muy personal a la ‘Venus del espejo’.
‘Sol de la tard’, expuesto por primera vez en España desde que fuera vendido en Nueva York, inaugura la siguiente sala, dedicada a los retratos de su familia como el conocido ‘Paseo a la orilla del mar’, en el que plasma a su mujer y a su hija, casi a tamaño natural, paseando por la valenciana playa del Cabañal o ‘María Clotilde’, utilizado como portada del catálogo.
La muestra madrileña, según explicó a Efe el director del Prado, Miguel Zugaza, intenta “salir de los tópicos” sobre Sorolla . “Se trata de una muestra definitiva sobre el pintor valenciano, un gran artista del XX, no sólo del XIX y una de las retinas más claras de la pintura española”.
León puede ofrecer también de su particular rincón de Sorolla. Pallarés no muestra sólo el pasado de esta tierra, sino también la generosidad de una leonesa que donó nada menos que cuatro sorollas.

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