La expectación por ver al diestro de Galapagar es máxima. En internet ya hay quien ofrece entradas por tres veces más de lo que cuestan en taquilla
A José Tomás le persigue la tragedia en la plaza. Tanto arrimarse le ha pasado más de una mala pasada. Otras, como ésta, se ha salvado por la fuerza de la suerte. LA CRÓNICA
Perelétegui / M. C. / León
Vendo mechero guapísimo por 150 euros y regalo una entrada para ver a José Tomás y Perera el 24 de junio en León. Tengo dos mecheros”. “Vendo lapicero y regalo dos entradas para José Tomás en León en fila 1 de tendido de sombra”. Anuncios como éstos se pueden ver en Google simplemente escribiendo en el buscador José Tomás y León. El torero de Galapagar, a 24 días de su comparecencia en León, está desatando ya la mayor expectación en la ya larga historia taurina de las fiestas de San Juan. El precio de las entradas en la reventa ya se triplica y hasta se quintuplica en algún caso de barrera.
Tras el intento fallido de que hiciera el paseíllo en El Parque la pasada temporada, está claro que la empresa Postigo no tenía otro objetivo preferente que el de contratar al diestro de Galapagar para el primer cartel de la feria de este año. Y eso que no es tarea fácil, cuando además hay que aceptar las condiciones impuestas por su apoderado para este tipo de compromisos: composición de la terna, elección de ganadería y altísimos emolumentos. Nadie lo ha dicho en público, pero traer a José Tomás ha costado 200.000 euros, según algunas fuentes.
La terna quedó formada por el malagueño Javier Conde por delante y el pacense Miguel Ángel Perera cerrando cartel. Menos mal que ambas partes convinieron (lo que no siempre ocurre) en que era necesaria la presencia de otra gran figura, como la del diestro de Puebla del Prior, capaz de hacer frente al torero que despierta el mayor interés del momento. Un cartel, en suma, en el que coincide la remota esperanza de que el singular arte de Conde brille, y de que la rivalidad de los otros dos espadas, pareja de titanes de esta época, se traduzca a un duelo sin cuartel. Sobre todo si los toros de Victoriano del Río, que hace ya muchos años que no se lidian en León, responden al buen momento por el que atraviesa esta divisa.
Esos anuncios en la red de redes están prohibidos, pero aparecen en varias páginas web. El año pasado, la Fiscalía intervino en algunas provincias por esta práctica. Sólo en Valladolid, donde las entradas se agotaron a las cuatro horas de ponerse a la venta, localidades que se vendieron en taquilla a 35 euros aparecieron en el mercado de Internet por 750 euros.
En León, puede que este año se repita la expectativa de tener que cerrar la taquilla por haberse vendido todas las localidades. De momento, lo que se está vendiendo es el abono, y hay mucho tirón. Ocurre más de medio siglo después, cuando la venida de Manuel Benítez “El Cordobés” en los años sesenta del pasado siglo consiguió un lleno absoluto en el coso del paseo de Papalaguinda o cuando hace sesenta y un años se inauguró la plaza en medio de un desbordante entusiasmo popular. León va ser escenario de nuevo de un acontecimiento de esta índole y ello se deberá al acierto de que, salvo circunstancias imprevisibles, esté anunciado en la feria un torero a quien algunos consideran mito y leyenda, sin más compromiso que el que mantiene con el toro y, tantas veces, con su propia vida. Todo enmarcado en las líneas maestras de su concepto del toreo, que se basa fundamentalmente en el valor, la quietud, la verdad y la proximidad de las astas. En una filosofía que arranca en el precepto de que siempre hay que arriesgar al máximo y que pone punto final en la personal visión de quien prefiere una cornada a un paso atrás.
¿Cabe decir que José Tomás es quien manda ahora mismo en la Fiesta? Pues a tenor del revuelo que se forma cada vez que acude a una plaza, sí. Y ello, pese a determinadas actitudes polémicas que han adoptado sus muchos admiradores y no pocos de algunos detractores, que también los hay. Lo que siempre es bueno, porque da pie a que se hable continuamente del fenómeno. Y a que se vaya desde calificarlo de quinto evangelista, torero de otra galaxia y mesías del toreo, a decir que le falta técnica que se limita a dar pases arrimándose cuanto puede y que es un mero imitador de Manolete. Que cada cual piense como quiera, pero el hecho de que se esté anunciando por vía electrónica la venta de bolígrafos a precios astronómicos, a cambio del regalo de una entrada para José Tomás (artimaña ya puesta en práctica en otras plazas para evitar las consecuencias de una reventa no autorizada), habla por sí solo. ¿Podría intentarse algo así -salvo muy puntuales excepciones- con las restantes figuras del escalafón? El que esté seguro de ello, que pida la palabra. Mientras tanto, seguirá reinando en solitario el torero que mayor interés despierta, figura estelar de unas fiestas que prometen -por éste y otros muchos motivos- ser las mejores de los últimos años. Porque, como ha dicho José Carlos Arévalo, el trazado de la línea histórica del toreo nace de Joselito y Belmonte, pasa por Chicuelo, Manolete y Ojeda y se cierra por ahora en José Tomás. El mismo que se anuncia en León para tratar de que se marque un antes y un después en la tarde del próximo 24 de junio. En plena crisis, y cuando algunas voces apuntaban a que los toros también entraban en parada, la fórmula de venta de la feria de San Juan se está demostrando un éxito. La presencia de José Tomás ha hecho que no sólo los aficionados compren el abono. La reventa es un fenómeno que también está haciendo historia.