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CON MUCHA HISTORIA

León ya tiene un hospital de trenes

Talleres Celada ya restaura una locomotora y un viejo vagón de autoridades. Y ahora le llegan nuevos encargos

Una de las pocas locomotoras de vapor ex-MZA 1701 que quedan en España, a su llegada a los talleres de Celada el pasado mes de diciembre. MAURICIO PEÑA

Manuel C. Cachafeiro / León
Talleres Celada es una empresa ubicada en Armunia, al pie de las vías del tren. Su actividad ha sido durante casi 60 años la reparación y construcción de locomotoras, vagones y material ferroviario diverso. Francisco Celada González, ferroviario e hijo de ferroviario, levantó el negocio en el llamado apartadero Canseco, junto a la vieja estación de Clasificación, base ahora del futuro Museo Ferroviario de León. Allí, en una inmensa nave, se lleva a cabo un trabajo mitad pasional, mitad profesional, que no sólo se centra en el material actual sino también en la recuperación del patrimonio ferroviario de España.
El Centro de Estudios Históricos del Ferrocarril Español, una de las entidades más dinámicas, por no decir la que más, en la recuperación y puesta en valor de los viejos trenes, ha convertido Talleres Celada en una de las bases de su trabajo. Primero fue la locomotora de vapor ex-MZA 1701, una de las pocas que quedan en España, la que entró en el ‘hospital’ de Celada. Después el antiguo coche-salón para autoridades de la Compañía Nacional de los Ferrocarriles del Oeste de España que tendrá su destino en un trayecto turístico en el Bierzo. Y esta semana, el coche-laboratorio de Renfe. “Una joya” en palabras del Centro de Estudios Históricos del Ferrocarril Español, que auspicia su conservación junto a una serie de instituciones públicas y privadas ligadas al mundo ferroviario.
El antiguo coche-laboratorio concluirá en León su restauración, básicamente trabajos de reposición de ventanas y cristales y reparación de la chapa exterior. No es la mayor carga de trabajo de la empresa, pero sí un acicate para seguir trabajando después de algunas dificultades. Sobre todo, la elección de Celada, según esta entidad, tiene una razón: su alta profesionalidad y su pasión por los trenes.
El último encargo, el antiguo coche-laboratorio de Renfe, es un tren muy especial. Su misión ha sido durante 50 años el estudio y control del material ferroviario para buscar su máximo rendimiento. El coche dinamométrico de la Red Nacional de los Ferrocarriles Españoles fue construido en unos talleres de Zaragoza, en 1948. “Se trataba de un coche enteramente metálico y estructuralmente idéntico a los coches de la serie 5000 de Renfe, los cuales se hallaban en pleno proceso de construcción por aquellas fechas. Este singular vehículo, matriculado entonces con la numeración ZZE - 5001 (posteriormente LLI - 5001 y S – 1001), ha sido el único coche de este tipo existente en España. Ello no ha impedido la puntual y posterior presencia de algún vehículo extranjero destinado a desempeñar labores concretas en las líneas de alta velocidad, debido a la diferencia de ancho de vía”, explican desde la asociación que ha traído el tren a León.
Su estado actual por dentro es el mismo del primer día, con el mismo instrumental de medición que fue suministrado por la prestigiosa firma suiza Alfred J. Amsler & Co., de Schaffhouse. La característica fundamental del sistema implantado es que no necesita electricidad para su funcionamiento. El vehículo cuenta con los elementos necesarios para la medición de todo tipo de locomotoras, ya sean a vapor, diesel o eléctricas.
El coche se mantuvo activo hasta bien entrada la década de los 90 del siglo pasado. Su currículum conserva muchas páginas de la historia ferroviaria. Fue vital su trabajo para forzar al máximo el rendimiento de las locomotoras de vapor, y destaca también por demostraciones para compañías extranjeras.
Para calibrar el estado de las vías, solía recorrer trayectos críticos, como el puerto de Pajares y la llamada rampa de La Cañada, entre Madrid y Ávila. Por lo que se refiere a líneas de perfil mucho más favorable, se elegían habitualmente los tramos de Alcázar de San Juan a Albacete o de Valladolid a Medina del Campo y a Burgos.
El Centro de Estudios Históricos del Ferrocarril Español ha adquirido este coche-laboratorio “por su elevadísimo interés, al tratarse del testigo por excelencia de la evolución tecnológica experimentada por el ferrocarril español a lo largo del último medio siglo”.
La recuperación de cada máquina o vagón requiere conocer su historia. Es material antiguo y algunas piezas es necesario reponerlas con la ayuda de expertos. En el caso de la locomotoras de vapor ex-MZA 1701 que se está restaurando, y cuyo destino será un tren turístico en Andalucía. Su puesta en valor se está llevando a cabo pieza a pieza siguiendo los criterios históricos de este centro. Precisamente, de su importante archivo procede la colección completa de los 100 planos constructivos originales de La Maquinista Terrestre y Marítima, que constituyen el despiece de la locomotora. Toda la documentación ha sido ya remitida a Talleres Celada para un trabajo que llevará varios meses.
En otros casos, es el trabajo de entusiastas. Al hablar de León y de la recuperación de material histórico ferroviario, hay que echar la vista atrás también a gentes como Buenaventura Durruti y la Asociación de Amigos del Ferrocarril y su trabajo de la Mikado, bandera también del trabajo bien hecho.

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