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POR TIERRAS DE LEÓN

Santa Lucía: la otra ciudad de la energía

La fábrica de turbinas fue una pequeña térmica que ahora quiere reconvertirse en un centro de estudios geológicos

La fábrica de turbinas, sobre el río Bernesga, a plena luz del día. MAURICIO PEÑA

M. C. Cachafeiro / León
Las calles de Santa Lucía reflejan lo que fue un pasado de esplendor. El pueblo más minero de España —bajo sus entrañas se ha explotado la capa Pastora, la veta de carbón más grande de Europa— está incrustado entre el pico del Cueto y las montañas que se van abriendo paso camino de Ciñera y La Vid. Sin embargo, en las calles apenas hay gente. Muchos negocios han cerrado pese a lo cuidado que está el paseo de Salinas o el entorno del puente, donde los hombres antes hacían tertulia mientras disfrutaban de la contemplación de las truchas en las frías y limpias aguas del Bernesga.
En medio de la noche, un edificio destaca entre todos. Es la fábrica de turbinas. En tiempos generó electricidad para la Hullera Vasco Leonesa. Las empresas mineras fueron tan importantes que no repararon en inversiones, ni siquiera para contar con luz propia. Hoy, el edificio está rehabilitado en parte. Los focos iluminan el esplendor de otra época. Es una imagen bonita. La fábrica de turbinas merece una segunda parte. El Ayuntamiento de Pola de Gordón hace años que pretende que sea declarada de Bien de Interés Cultural, los famosos BIC, pero en la Junta nadie sabe nada. En Gordón están mosqueados porque lo mismo pasa con el pozo Ibarra, otro símbolo de su pasado de esplendor minero.
Santa Lucía mantiene una de las empresas más fuertes del sector, la Hullera Vasco Leonesa, pero el pueblo se ha quedado prácticamente sin mineros desde que a las explotaciones se puede acceder por el valle de Fenar, con orografía menos complicada y más cerca de León y La Robla, donde residen la mayor parte de los trabajadores de la Vasco.
La fábrica de turbinas pretende ser uno de los símbolos de una comarca como Gordón, que quiere renacer de sus propias cenizas con la fuerza que le da ser Reserva de la Biosfera y sin olvidar su pasado y presente empresarial.
El alcalde de Pola, Francisco Castañón, espera poder convertir las instalaciones en un gran centro de estudios geológicos. Hoy, los proyectos mineros y de los pueblos pequeños ya no pueden ser casas de cultura, ni hogares de pensionistas. Eso ya lo tienen hasta en las localidades más pequeñas. “Hoy lo que se busca son proyectos innovadores, y éste lo es, porque generaría actividad en la zona”, señala Francisco Castañón.
El alcalde cree que el edificio cuenta con unas características arquitectónicas y un valor industrial “excepcionales”. Y cree, además, que ese “geoparque” es posible teniendo en cuenta que “estamos hablando de una de las zonas geológicas más importantes de España, donde está viniendo gente de universidades de Inglaterra, Holanda, Alemania desde hace treinta años”, dice Castañón. Santa Lucía no sólo es un pueblo muy recuperable por su cercanía a León y a Oviedo. Es también un pueblo lleno de posibilidades. Además de la fábrica de turbinas, existen otros elementos interesantes, como la vía ferroviaria que subía por una montaña próxima a la fábrica de Hullera Vasco Leonesa. Su actividad era echar el escombro que se producía en otro valle próximo, hoy convertido en símbolo de la rehabilitación de escombreras de la Vasco. Bien podría ser ahora el inicio de una ruta turística.
Cerca también de Santa Lucía, en La Vid, se levanta el Centro del Clima, en lo que fueron las viejas escuelas del pueblo. Otro proyecto que quiere ser algo más que un pequeño museo. Las zonas mineras están llenas de proyectos y posibilidades, pero parece que nadie les hace caso. De momento, la fábrica de turbinas destaca en medio de la noche, como si nunca hubiera dejado de funcionar.

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