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FÚTBOL / Fase de ascenso (Ponferradina 2 - Real Jaen, 1)

La Deportiva da primero

Los blanquiazules cobran ventaja en la eliminatoria, pero conceden al Jaén un gol peligroso

De Paula celebra el primer gol de la Ponferradina entre la alegría de una afición volcada. DANIEL

Javier Santiago / Ponferrada
La Ponferradina golpeó primero en la eliminatoria. Se llevó el triunfo en un disputadísimo partido frente al aguerrido Jaén. Rozó un resultado magnífico cuando se adelantó con dos goles, pero se llevó el mal sabor de boca de un gol visitante muy peligroso. Como era de esperar, todo se decidirá en el encuentro de vuelta.
El Jaén dejó pronto claro que merece su fama de equipo firme e incómodo. Y también desmintió enseguida que fuera a fiar su destino únicamente a sus virtudes defensivas. Apenas acababa de aparecer el uno en el cronómetro de El Toralín y Arriaga ya se había plantado sólo frente Alejandro. Envió la pelota fuera, como dejando en el aire una amenaza.
A partir de ahí, el Jaén dibujó el partido que quiso. Puso todas las dificultades del mundo a la Deportiva y la privó de su mejor amigo, el balón. Los blanquiazules se encontraron sumergidos en la espesura que quería el rival y enlazar tres pases seguidos se convirtió en una odisea.
Los hombres de la magia apenas entraban en contacto con la pelota. Cuando lo hacían, siempre surgía un tipo con camiseta morada para no concederles ni un centímetro. Así, futbolistas como Jonathan Valle o Rubén Vega estaban desactivados y, con ellos, muchas de las opciones de la Deportiva para crear peligro.
Así fue transcurriendo media hora dura, un auténtico canto a la dura realidad de las fases de ascenso. Todo en medio de un calor pegajoso, convertido en otro protagonista más del drama. Que pudo acentuarse si Esparza aprovecha un balón que le cayó en el área tras una falta sobre Alejandro que el árbitro no señaló. Por suerte, por justicia quizá, el jugador del Jaén no marcó.
Poco a poco, la Ponferradina fue arrancando girones de calidad al partido. Echó mano de su manual para trenzar por primera vez alguna jugada. La pelota rodó al fin con alguna soltura. Fue a ráfagas, pero lo suficiente para saber que el equipo no se había dejado en casa su personalidad. Tras esa buena noticia, llegó una mala con la lesión de Povedano, que a su vez había entrado en el ‘once’ porque finalmente Aitor no pudo participar. El central recibió dos golpes en poco tiempo que le dejaron fuera de combate. El capitán Bornes tomó el relevo.
Y poco después, De Paula lanzó el primer aviso. Cazó un centro de Teo y remató desviado. Pero ese era el camino. Fuentes lo comprendió y poco después, volvió a exhibirse en una incursión por los terrenos del extremo izquierdo. Desde allí envió el balón que desea todo ariete. Y el nueve de la Ponferradina ejerció como tal. Conectó un cabezazo que mandó la pelota abajo, cerca del palo, al lugar donde nunca llegan los porteros.
Así, la Ponferradina se fue al descanso con ventaja y con El Toralín convertido en una fiesta de ilusión y esperanza. Que se acentuó un rato después cuando apareció Valle por la banda izquierda y centró el balón hacia el área. Allí no llegaron a apoderarse de él ni De Paula ni el portero Dani, pero sí Teo, que marcó absolutamente sólo en el segundo palo.
Pero el Jaén no esperó para replicar. Ni siquiera dio a la Deportiva la posibilidad de gestionar mínimamente la sabrosa ventaja que había cosechado. Siguió para ello el mismo guión de los dos goles blanquiazules. Álex García centró con buen tino desde la banda izquierda y Esparza, libre de marcaje, cabeceó a la red. Mala noticia en una eliminatoria, teniendo en cuenta el extraordinario valor que tienen los goles como visitante.
El partido entró así en terrenos delicados. La Ponferradina mantenía el balón y lo utilizaba siendo fiel a su estilo. Pero, mientras tanto, el Jaén se encontraba en un escenario feliz. De pronto, se vio con un resultado propicio, apenas unos instantes de sentirse duramente castigado con el tanto de Teo. Y así, con la seguridad que le otorgó el gol de Esparza, todo un tesoro para la vuelta, afrontó el partido con cierta comodidad.
Con ese panorama, llegó el instante polémico del partido. Esa salsa que suele aparecer especialmente en los partidos de este tipo. Teo se quedó sólo en el área y cayó ante la presión de un defensa. La grada reclamó penalti. El árbitro no lo señaló. Ahí queda la duda.
Fue la antesala para la pasión final. El Jaén trató de recolectar un resultado mejor, especialmente con jugadas a balón parado.
Pero la Deportiva estuvo más cerca que nadie con una ocasión majestuosa de De Paula. El ariete propinó tres regates elegantísimos en el área del Jaén y lo que hubiera sido un gol memorable se quedó sólo en una jugada magnífica, porque el disparo no entró. Fue la última gran emoción del partido. Ahora, todo se resolverá en La Victoria.

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