V. Andrés/S. González/ICAL / Valladolid
En el ecuador de la campaña electoral, el cabeza de lista por el PSOE, Juan Fernando López Aguilar (Las Palmas de Gran Canaria, 1961), se esfuerza por alejar el debate de las cuestiones nacionales y reafirmar una vocación europeísta que va más allá de la economía y que él quiere situar en lo que supone –o puede suponer- ser ciudadano europeo. Tiene muy presente la necesidad de movilizar a su electorado para evitar una previsible elevada abstención y acusa al PP de intentar llevar la campaña a temas que desincentiven el voto. Por ello, en cada respuesta ataca al contrario y busca diferenciarse, convencido de que “los parados no culpan al Gobierno de la crisis”. Preguntado sobre la cuestión nuclear, deja una calculada ambigüedad en torno a la prórroga de Garoña para mostrarse firme partidario y defensor de las energías renovables.
En el ecuador de la campaña electoral, ¿qué balance puede hacer, qué impresiones tiene de su desarrollo
El PP no está hablando de Europa, está hablando sólo de España y mal, porque lo único que le preocupa y motiva es el Gobierno de España: ni España ni los españoles. No confía en el futuro y, por eso, su discurso es de pasado, y como no confía en los españoles teme más los votos que la abstención. Nosotros estamos hablando de Europa porque Europa nos ha hecho mejores y, además de fondos de cohesión e inversiones, también es ciudadanía y, por tanto, nos afecta y nos importa. Yo estoy haciendo la campaña más movilizadora y sudando la camiseta con un propósito: derrotar el lugar común y el pronóstico de que Europa interesa poco y mostrar que Europa somos nosotros y, por tanto, nos interesa, nos afecta y nos corresponde decidir el 7 de junio qué Europa queremos.
El PP presenta las elecciones como unas primarias, ¿tienes dificultades para confrontar el programa europeo con los candidatos de este partido?
El PP tiene un único motivo: el poder. Por eso, no está hablando de los problemas de los españoles, salvo para explotarlos. No opone ninguna solución, ninguna propuesta. No tienen respuestas a la crisis y los socialistas decimos: vamos a salir de ella, y vamos a salir mejores y sin la ayuda del PP. No lo celebramos, lo lamentamos, pero vamos a salir de ésta sin la ayuda del PP.
El lema de su campaña ‘Este partido se juega en Europa’ no se ve en la práctica porque apenas se conocen las propuestas y se habla más de que Zapatero hace campaña en un avión privado, de la trama del ‘caso Gürtel’ o de la gripe A. ¿Qué se puede hacer para desterrar esto de la campaña?
Es lo que yo estoy haciendo y lo que está haciendo el PSOE. Lo vimos en el debate, el candidato Mayor habló de la familia en peligro; de la unidad de España en peligro; de la lengua española amenazada; de la interrupción voluntaria del embarazo. Habló desde concepciones que no son mayoritarias en España y, por tanto, no deben serlo en las urnas el 7 de junio. Pero yo hablé de espacios de libertad, justicia y seguridad; hablé de ciudadanía, de cooperación al desarrollo, de mancomunar esfuerzos para rescatar a África; hablé de política exterior europea y hablé de la Presidencia española: igualdad, innovación y sostenibilidad, que es la estrategia para mejorar el modelo productivo que está promoviendo el Gobierno de España.
¿No cree que el poco entusiasmo hacia estas elecciones está también porque la gente sólo ve que se tiran los trastos unos a otros?
No, no. Yo practico una política con mayúsculas, que es la política en la que creo; la que hago con toda la dignidad que puedo y esto me lleva a levantar la cara cuando escucho decir que sólo se habla del avión o de corrupción. No. De eso es lo que habla en el PP para desmotivar a los ciudadanos, para no tomar en serio lo que está en juego, que es nuestra ciudadanía como europeos. Sí ellos hablan de eso, el PSOE replica, pero esta no es nuestra agenda de campaña. La corrupción pandémica corroe al PP, y es el PP el que debe responder de ella. Su hipocresía y su doble moral se pone de manifiesto una vez más con este asunto del avión, porque el PP emplea recursos públicos en los mítines. Éste no es el debate. El debate es que Europa debe cambiar de rumbo a partir del 7 de junio. Ha estado escorada a la derecha los últimos años y esto ha significado que Europa, que había sido fuente de buenas noticias durante muchos años para los españoles en equipamientos, infraestructuras, fondos de cohesión, PAC y OCM del vino, ha empezado a ser fuente de malas noticias e inquietantes amenazas a nuestras prestaciones sociales y a los derechos de nuestros trabajadores.
¿La crisis económica pasará factura al Gobierno de Zapatero el 7 de junio?
Eso querría el PP, y lo pide a gritos, pero los españoles no le dan la razón. El Gobierno de España se decidió hace un año y democráticamente los españoles pusimos en La Moncloa a José Luis y en la oposición, a Mariano. Ahora, decidimos el rumbo de Europa y los españoles han madurado en democracia y su sabiduría conoce que Zapatero no es el causante de esta crisis y que esta crisis no ha nacido en España. Por eso, el PP resulta patético intentando culpar a Zapatero de la crisis, como si Alemania no estuviese en una recesión que triplica a la española, como si en la Unión Europea no hubiese recesión en las principales economías de la zona euro. Y lo más detestable en el PP es ver cómo exhiben impúdicamente su frustración porque los trabajadores no le hacen una huelga general a Zapatero como se la hicieron a Aznar. Aznar se ganó a pulso la huelga general porque en tiempos de bonanza perpetró un decretazo contra los trabajadores, contra las prestaciones sociales y liquidando los salarios de tramitación. Pero yo he marchado con los sindicatos y con los trabajadores el 1 de mayo y he visto afectos y reconocimientos por el Gobierno de Zapatero, porque los trabajadores no culpan a Zapatero de la crisis, pero sí aprecian que Zapatero haya dicho ni un paso atrás, ahora en tiempos de dificultad, contra los derechos de los trabajadores. Ahora más que nunca vamos a redoblar el esfuerzo en salarios mínimos y pensiones y en avance social, precisamente porque estamos en crisis.
Está seguro de que los cuatro millones de parados no creen que el Gobierno puede hacer más?
A los desempleados los socialistas les decimos: tus problemas son los nuestros, nos hacemos cargo; tus esperanzas son las nuestras, y nos hacemos responsables. Por eso el Gobierno de España del mismo modo en que liquidó con superávit cada ejercicio presupuestario de la legislatura anterior, que fue de bonanza, ahora maneja responsablemente el déficit para extender las prestaciones sociales, las prestaciones por desempleo, incrementar el salario mínimo y las pensiones en tiempo de dificultad. Y está movilizando la mayor cantidad de recursos de la Unión Europea para estimular de nuevo el crecimiento y el empleo. El Plan E ha supuesto 8.000 millones de euros y ha generado 300.000 puestos de trabajo. Se están estimulando sectores estratégicos, como el automóvil; se está avalando el crédito a pequeños y medianos empresarios y autónomos. Los trabajadores lo saben, y los parados también. Y los parados saben cuánto peor estarían si el PP pudiera estar imponiendo su recetario: reducción de la inversión, del gasto social, recorte de los derechos de los trabajadores y de las prestaciones de desempleo. Los trabajadores lo saben, y saben que si estuviese gobernando el PP, o pudiese imponer su recetario, tendrían un doble problema: primero luchar contra la crisis, sin la ayuda del gobierno del PP, a diferencia de lo que ahora sucede; y segundo, luchar contra el gobierno del PP, lo que ahora no está pasando. No, no, los trabajadores no culpan a Zapatero del paro; los parados tampoco.
Esas son entonces las diferencias entre el PP y el PSOE en la política económica pero ¿cuál sería la mayor diferencia en las propuestas para Europa?
La inversión, el gasto y la asignación del gasto. Los socialistas queremos duplicar el esfuerzo de cohesión dentro de la Unión Europea y en la lucha contra el hambre y la pobreza, todo lo que ayuda a combatir la inmigración irregular y los tráficos ilícitos, ésta es la diferencia esencial. Los presupuestos de la UE son muy tacaños y queremos duplicarlos y ese discurso lo tenemos que liderar en Europa, desde el Parlamento Europeo, que va a ser el más decisivo de la historia.
La política de cohesión, tan importante para comunidades como Castilla y León, ¿se podrá mantener en la próxima legislatura en Europa?
De nosotros depende. Y ese es el objetivo de los socialistas españoles y europeos: duplicar la política de cohesión y reforzarla. Ahora más que nunca, precisamente porque estamos en crisis, todo lo contrario de lo que propone la derecha, que es debilitar y erosionar el modelo social europeo que nos ha hecho mejores, cuando nos ha hecho europeos. Continuar recibiendo esa solidaridad, que nos ha hecho mejores, depende de que el Grupo Socialista sea el primero del Parlamento Europeo a parir del 7 de junio.
¿Cómo valoraría que en el grupo de eurodiputados de España se pudiera colar un representante de Iniciativa Internacionalista?
En primer lugar, no creo que eso vaya a pasar, ni lo deseo. En segundo lugar, en democracia la palabra la tienen los ciudadanos dentro de las reglas del juego. Yo he defendido la ley de partidos, participé en su elaboración, pedí el voto favorable del Grupo Socialista estando en la oposición como portavoz de Justicia y promoví su aplicación siendo ministro de Justicia. Instruí a la Abogacía General para incoar la ilegalización de candidaturas subrogadas de Batasuna, con éxito ante el Tribunal Supremo y ante el Tribunal Constitucional. Pero la cúspide en nuestro orden de convivencia corresponde al Tribunal Constitucional, que ha autorizado esta candidatura en amparo. Eso también es una regla del juego. No es la última palabra, porque la ley prevé la posibilidad de incoar nuevos procesos de ilegalización si parecen evidencias sobrevenidas. El Gobierno mantiene la guardia alta, y esas evidencias sobrevenidas comienzan ya a computar. Por tanto, un mensaje de tranquilidad a la ciudadanía: las reglas están para ser cumplidas y se van a cumplir.
Cree que la participación llegará al 45 por ciento, según refleja la última encuesta para España de la Comisión Europea?
Yo busco la participación más alta en las urnas y es evidente que el PP, no. También en eso hay una divisoria, ahí también está la diferencia. La campaña del PP es desmotivadora, por eso practica política baja, por eso habla de asuntos que nada tienen que ver con Europa y despide una imagen desmoralizante de la política: regocijo ante la corrupción en Madrid, en Valencia, en Baleares, en Canarias, en toda España, y hablar de temas que nada tienen que ver con los que decidimos el 7 de junio. El PP confía más en las abstenciones que en los votos, la razón es simple: sabe que esos valores no son mayoritarios y quiere aparentar, y quiere ser mayoría, por incomparecencia de la mayoría social. Yo pido a los ciudadanos que vayan a votar el 7 de junio porque el discurso del PP que abomina de la diversidad, que quiere imponer un único modelo de familia, que quiere criminalizar a las mujeres que interrumpen su embarazo en cualquier circunstancia y que da la razón a los sectores más retrógrados de la sociedad no es mayoritaria en la sociedad española.
¿Se tiene que abrir un debate sobre la energía nuclear en España y en Europa?
Esta pregunta simplifica cuánto nos importa Europa, porque Europa es nuestra seguridad energética. El único futuro es actuar juntos en Europa para poder hablar de tú a tú con los Estados Unidos, con China o con Rusia y construir una alternativa energética sostenible y renovable. Ese es el objetivo de los socialistas: incrementar un 30 por ciento la aportación de las energías renovables y disminuir en el mismo porcentaje la emisión de gases contaminantes.
Sobre la prórroga para el funcionamiento de Garoña, ¿usted está más cerca de la Fundación Ideas, que ha pedido el cierre, o de posiciones como la de Felipe González
Esa central nuclear está en estos momentos pendiente de un informe del Consejo de Seguridad Nuclear, sobre el cual el Gobierno tomará su decisión. Estoy convencido de que cuando el Gobierno decida, ofrecerá una alternativa integral, energética y social a Castilla y León y a los puestos de trabajo involucrados. Pero el Gobierno trabaja para incrementar la aportación de energías renovables a nuestra dieta energética. Y eso requiere esfuerzo español, pero también esfuerzo común europeo. Es el único camino.
Pero cuando habla de un aumento de las energías renovables, ¿apuesta por el cierre de Garoña?
No me corresponde a mí la decisión, pero desde luego es en la energía renovable donde está el futuro. Eso es absolutamente seguro. Es en las energías limpias y renovables, y España puede ser una superpotencia en energía solar. Cuánta energía fotovoltaica desperdiciada por falta de capacidad y almacenamiento. España puede ser una superpotencia en energía eólica: cuánto viento desperdiciado. Ese es el futuro. La energía nuclear consume muchísimos recursos económicos y temporales, cualquier inversión sólo puede gestionarse a largo plazo y plantea problemas de gestión de residuos. La decisión no me corresponde a mí, pero estoy seguro que el Gobierno tomará la decisión mejor para la garantía energética de España y, socialmente, para las personas que penden del futuro de cada una de las plantas operativas en España.
El PP de Castilla y León ve motivos electorales en la posición de su partido sobre la central burgalesa
Es una decisión que se adoptará responsablemente cuando llegue el momento. Y el momento no ha llegado. Se está pendiente de un informe del Consejo de Seguridad Nuclear, pero nuestra posición no sólo es la que mejor garantiza el suministro energético de los españoles, al que tienen derecho, sino nuestra seguridad energética. No le quepa la menor duda. Lo contrario si que es engañar y hacer demagogia con la gente. ¿Dónde queremos que este nuestro futuro? ¿en la sostenibilidad o en la destrucción de un planeta que no tiene repuesto?, ¿cuándo pensará el PP en nuestros hijos, nietos y descendientes?, ¿cuándo va a pensar el PP en otra cosa que no sea el sálvense quien pueda y el que venga detrás que arree?, ¿cuándo va a estar el PP a la altura de su cita con la historia?. ¿Qué mundo quieren?. Esa es la pregunta que yo le hago al PP.
También hay una preocupación por la financiación autonómica, ¿qué criterios deben imperar?
La financiación autonómica es un asunto español y va por su cauce. Pero no rehuyo responder. Respondo categóricamente que todos los problemas de la financiación autonómica, actualmente vigente, llevan la firma del PP, y la responsabilidad de los gobiernos de mayoría absoluta del PP. Y la solución la va a asegurar un Gobierno socialista. Todas las insuficiencias e injusticias de la actual financiación las causó el gobierno del PP, que fijó normativamente la población en el 99 por ciento y bloqueó la evolución dinámica de los parámetros de la financiación autonómica. Es el Gobierno de España el que está sacando adelante un nuevo acuerdo, un nuevo consenso, un nuevo equilibrio. Y los principios son claros: suficiencia, cohesión y responsabilidad, porque ya va siendo hora de que las comunidades administren los recursos con la responsabilidad exigible al Estado autonómico maduro. Y cerraremos, por tanto, el ciclo del victimismo y de endosar al Gobierno de España cuando es socialista todo lo que va mal aun cuando haga tiempo que lo que va mal es competencia de Castilla y León.
¿Qué les puede decir a los agricultores y ganaderos que culpan a Europa de la crisis en sus producciones, como por ejemplo, ahora, los del sector lácteo?
Les decimos: estamos aquí para ayudar con el crédito de nuestra hoja de servicios, que ha sido tan bueno para Castilla y León y para su sector agrícola y ganadero, para sus cereales, su remolacha, su cuota láctea, su ganado ovino y caprino y su vino. Estamos ahí. Europa ha sido buena y de nosotros depende que siga siéndolo. La Política Agrícola Común ha sido vertebral para el sostenimiento del campo y sus productos, pero el mundo está cambiando y es nuestro deber preparar los cambios, arrimando el hombro y siendo solidarios con quien tiene necesidad de apoyo y de respuesta de los poderes públicos. Por eso pedimos confianza.
Los ciudadanos no tendrían más interés en el Parlamento Europeo si sus decisiones tuvieran más peso
Estoy muy de acuerdo y por eso quiero emplearme a fondo para aprovechar la oportunidad que nos brinda el 7 de junio porque el Parlamento que viene va a ser el más decisivo de la Unión Europea. Un 80 por ciento de nuestras vidas cotidianas está incidido por legislación europea, lo sepamos o no. El asiento de seguridad de los niños en los vehículos, la normativa de seguridad en carretera, la seguridad alimentaria, nuestra reacción frente a las pandemías, la salud y la higiene en el trabajo, la protección de los consumidores, la seguridad energética, el tipo de interés de la hipoteca, nuestra moneda común, nuestra posibilidad de que si nos roban en el domicilio o el vehículo la cooperación policial europea ayude a desmantelar la organización criminal internacional que con seguridad está detrás de eso. Todo eso es Europa. Y el Parlamento que viene va a ser decisivo sobre el 80 por ciento de la legislación comunitaria y la Comisión y el Consejo no van a poder hacer nada sin la aprobación del Parlamento. Por tanto, el 7 de junio es el primer paso para dar el cambio de rumbo que Europa necesita. Añado: no estoy satisfecho con la Europa del presente, tenemos que cambiarla y mejorarla y me comprometo a hacerlo con todo el esfuerzo y el liderazgo que puede aportar el Partido Socialista en mejor forma de Europa, el que mejor ha puesto en hora su tiempo con la historia, el Partido Socialista Obrero Español.