Roberto Matías hace de guía en una visita de Pro Monumenta a la mina prerromana de La Profunda, el ‘almacén’ de cobre y cobalto de la provincia explotada hasta el pasado siglo XX
Una galería interior de la mina prerromana La Profunda. BENITA MARTÍN
Fulgencio Fernández / Cármenes
Roberto Matías, ingeniero de minas y un gran experto en minería romana y prerromana en la provincia de León, no ceja en su empeño de dar a conocer algunos de los tesoros de nuestro patrimonio dejados de la manos de dios y de los hombres. Hoy mismo hará de guía de una visita organizada por la asociación Pro Monumenta a uno de los lugares con más historia y, a su vez, más olvidados, la Mina de la Profunda, en la collada de Cármenes. De ella ha escrito, en algunas de sus numerosas publicaciones, que “la situación actual del yacimiento es de completo abandono. Tras casi un siglo de explotación, parcialmente interrumpida durante algunos periodos de tiempo, las labores se dieron por finalizadas en 1953, iniciándose desde entonces un proceso de deterioro continuado. La pérdida de todo interés hacia la explotación de esta mina ha traído consigo la ruina de las instalaciones y una degradación importante del medio físico, debida a la ubicación indiscriminada de escombreras. La estricta aplicación de la legislación minera vigente obligaría a la Administración Autónomica a considerar un verdadero peligro, y no una cavidad espectacular, el gran socavón de la entrada superior, conocido como ‘La Cuevona’, producto de la conjunción de las explotaciones moderna y prehistórica. Esta famosa cavidad es el verdadero emblema de la mina y podría llegar a serlo de toda la zona mediante una adecuada gestión de su potencial”.
Y explica y documenta los motivos por los que este lugar requiere todo tipo de atenciones, tanto mineras como históricas. “La Mina ‘La Profunda’ constituye, junto a las minas asturianas del Aramo (Riosa) y Milagro (Onís), uno de los más importantes yacimientos de cobre del norte de España en el que se ha podido constatar una explotación prehistórica a gran escala de los recursos cupríferos. Dentro del ámbito de la Cuenca del Duero, se la puede clasificar como el yacimiento de cobre más significativo explotado en la antigüedad, dado el volumen de sus labores, muy por delante de cualquier otro indicio de cobre estudiado hasta la fecha”, escribía en la revista Pro Monumenta en un trabajo conjunto con los también profesores de la Universidad de León Ana Neira (del área de Prehistoria de la Facultad de Filosofía) y Eduardo Alonso Herrero (de la Escuela de Agrícolas).
Una larga historia en el olvido que tuvo su último punto importante en en pasado siglo, en 1920, cuando Schoeller y Powell, al estudiar los minerales de cobre de esta mina y la cercana de la Providencia, descubrieron el mineral que sigue siendo el último incorporado a la tabla periódica de los elementos: la villamaninita.