UNA IMAGEN Y 232 PALABRAS

Pies y cabeza sin |
El idioma castellano tiene soluciones, respuestas, para todo. El sabio refranero alberga una argumentación para cada situación y para la contraria (‘no por mucho madrugar amanece más temprano’ y ‘a quien madruga Dios le ayuda’) y los tangos poseen las mejores letras para convertir la vida cotidiana en una canción, en una tragedia o en una denuncia. Y Mauricio se pasa horas frente a un charco para ver si llega la luz, el reflejo y el caminante que soñó. Que no llega y él regresa al día siguiente. Y al otro. Y en uno de esos disparos quedó archivada esta imagen que no se puede decir que no tenga pies ni cabeza, pues es lo que tiene: pies y cabeza, pero, como hacen los magos, independientes, autónomos, cada uno a su mundo. Una imagen en la que todo está patas arriba. Y es cierto. Una imagen con el mundo boca (o cabeza) abajo. Y también es cierto. Una estampa con refrán: nada es verdad ni mentira, todo depende del charco en el que se mira. Y un espejismo en el que nunca se sabe lo que es realidad o ilusión, algo que el tango convirtió en metáfora del siglo XX (en el que se hizo la letra): «Hoy resulta que es lo mismo / ser derecho que traidor, / ignorante, sabio, chorro / generoso o estafador...». Pies y cabeza sin pies ni cabeza. |
![]() Mauricio Peña |
![]() Fulgencio Fernández |
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