Efe / Londres
El primer ministro británico, Gordon Brown, insistió ayer en rueda de prensa en que es “la persona idónea” con “el equipo adecuado” para servir al país y ayudarlo a superar la crisis económica y parlamentaria.
“Si no creyera que soy la persona idónea al frente del equipo adecuado para enfrentarme a estos desafíos, no estaría aquí”, dijo en una comparecencia para explicar la remodelación del Gabinete que ha debido llevar a cabo tras la dimisión de varios de sus ministros.
Tras admitir que el Partido Laborista ha encajado una “dolorosa derrota” en las elecciones locales parciales inglesas celebradas el jueves, Brown se mostró firme al afirmar: “No vacilaré. No abandonaré. Seguiré haciendo mi trabajo”.
El primer ministro atribuyó el descontento de los ciudadanos al reciente escándalo por los abusos de las dietas parlamentarias y la crisis económica, y, aunque aceptó también su responsabilidad, no dio muestras de plantearse abandonar el Gobierno.
Cinco ministros de su Gabinete han dimitido en los últimos días y uno de ellos, James Purnell, que ocupaba la cartera de Trabajo, le invitó a dejar también el cargo para dar opciones al Partido Laborista a ganar las próximas elecciones.
Pero lejos de hacerle caso, Brown insistió en que, pese a los momentos difíciles que viven tanto él como el país, tenía el deber de continuar la tarea empezada.