Pajines, blancos y aídos… zerolos y zapatones… güemes o gañanes –perdón, griñanes– mcnamaras y almodóvares… bibianes y cuervos… verlusconis (con ‘uve’) y topolaneks… calderones y nanines… francos o pardos… pelines o lázaros… Lo mismo da, metidos en asuntos de Europa que les pillen en bolas o les encuentren erectos. Al Ducruet, recuerden, le pillaron chaca-chaca osados paparazzi con la belga del striptease. Al Dani le costó la separación y a Estefanía el lamento de los Grimaldi. Las portadas de los jueves, llevan pegándole al mal gusto hasta terminar tirándole del escroto a todo un ex presidente. Zerolo, ya no conforme con enseñar el rizito, se vuelve gilipigi haciendo de párroco en el sainete del bautizo.
La tal Pajín, se inventa una majadería de tal calibre en el mitin de León que la eleva a mentecata planetaria en una sobreactuación propia de los aídos. Tal derrama de doña Leire, deja a nuestro Z de andar por casa en las galaxias del hemisferio político.
Pensar que el Obama del siglo XXI nació en Pucela y se crió en León da vértigo, cuando uno observaba la sobreactuación y escuchaba a la majadera. Da igual donde coloques los pinreles. En León se otorgan premios a los gobernantes por lo bien que cuidan los bosques, cuando los jardines parecen barbechos. Surgen alianzas futuras para levantar leonesismos vacíos, bajo regresos casposos. El tal Pardo y sus socios de gobierno nos colocan el lliunés en las escuelas, recordaba Sosa, víctima de los nacionalismos. ¿Fue campaña o rifirrafe político? Estrellas del firmamento.