J. López/ICAL / Valladolid
Sólo el 30 por ciento de las empresas de Castilla y León prevé invertir en protección del medio ambiente durante el bienio 2008-2009, frente a comunidades como Madrid, Aragón y Galicia, que son las más optimistas de cara a afrontar gastos de carácter ambiental en ese periodo. De hecho, sólo en esas tres comunidades se supera el 50 por ciento de empresas que han previsto invertir en estos dos ejercicios con esta finalidad.
Según un informe sobre la gestión de la sostenibilidad de la empresa española de la Fundación Entorno, en Castilla y León sólo dos de cada cien empresas habrán destinado en estos dos ejercicios más de 300.000 euros, frente al 20 por ciento de las compañías madrileñas que invertirán más de esa cantidad en acciones a favor del medio ambiente. Otro siete por ciento de las empresas castellanas y leonesas consignaron entre 61.000 y 300.000 euros, mientras que un once por ciento, de 6.000 a 60.000. Por último, nueve de cada diez decidieron reservar menos de 6.000 euros para este ámbito en estos dos años. Por ello, las empresas de Castilla y León, Extremadura y la Comunidad Valenciana son las más reacias a invertir a corto plazo en protección del medio ambiente.
Según el informe, en 2007 sólo una cuarta parte de las compañías de la región invirtió en este apartado (24 por ciento), lo que significa entre cinco y seis puntos menos en relación a la previsión del bienio actual. En aquel ejercicio, sólo el cuatro por ciento destinó más de 300.000 euros a la protección del medio ambiente, mientras que una quinta parte, menos de 60.000 euros.
En este sentido y con datos consolidados de 2007, las empresas de la Comunidad utilizaron esas partidas económicas para determinadas actuaciones encaminadas a la prevención de riesgos (cuatro de cada diez euros) y otras acciones directas para la protección del medio ambiente (un 33 por ciento). Por debajo, dedicaron inversiones medioambientales para la eficiencia energética y las renovables (22 por ciento), I+D (20 por ciento) y acciones sociales (15 por ciento). En los cinco puntos, Castilla y León fue la Comunidad española con un menor porcentaje respecto al resto, si bien todo hace prever que, cuando se cierren los ejercicios 2008 y 2009, los destinos de las inversiones empresariales para proteger el medio ambiente tendrán direcciones similares.
Gastos
No sólo tienen que realizar inversiones las empresas en cuanto a la protección del medio ambiente, sino que también deben afrontar gastos para corregir problemas de este tipo. Así, cuatro de cada diez compañías castellanas y leonesas se vieron obligadas a correr con gastos de este tipo, incluso el ocho por ciento tuvo que gastar más 31.000 euros a este apartado en 2007.
El destino de esas partidas económicas fue, principalmente, la prevención de riesgos laborales y de seguridad (41 por ciento), así como la formación (39 por ciento), aunque también fueron necesarios gastos en materia de comunicación, eficiencia energética, I+D, patrocinio y mecenazgo, prestaciones a los empleados y acción social, entre otros.
Factores de políticas ambientales
Para el desarrollo de políticas ambientales, las empresas encuentran una serie de factores impulsores de las mismas, si bien en casi todas las comunidades autónomas éstos se repiten pero en diferente grado de importancia. Al respecto, en Castilla y León dos terceras partes de las compañías que realizan inversiones o gastos ambientales (un 65 por ciento) lo hacen para adaptarse a la legislación, mientras que un 46 por ciento por compromiso de la dirección de la empresa. Este último elemento es el más bajo representado en España, con comunidades que rozan el 70 por ciento. La obligación de adecuarse a las normativas vigentes se sitúa en torno a la media española.
Asimismo, en lo que se refiere a políticas de tipo social pero encaminadas también a la protección del medio ambiente, en la Comunidad abundan, con un 59 por ciento de las empresas consultadas, la mejora de la imagen y reputación de éstas.
Relacionado con lo anterior, en Castilla y León los problemas medioambientales que más preocupan son el consumo de energía, agua y materias primas, así como los residuos, que en una escala del uno al cinco (donde uno es poco importante y cinco mucho), el primer aspecto obtiene una nota de 3,18 y el segundo, 3,06. Las emisiones atmosféricas registran una puntuación de 2,87, seguidas de los vertidos (2,71) y los ruidos que causan (2,69 puntos), la contaminación de suelos (2,25), la afección a los ecosistemas y paisaje (2,02) y el cambio climático, que con una nota de dos puntos es la que menos preocupa entre los ocho primeros problemas.
Oportunidades del cambio climático
Sin embargo, muchas compañías ven una luz al fondo del túnel y son optimistas a la hora de adaptarse a los cambios medioambientales. Muchas de ellas ven oportunidades empresariales del nuevo marco derivado del cambio climático. Todas las comunidades autónomas coinciden en que el principal elemento es aprovecharse del fomento de las energías limpias, un aspecto que en Castilla y León ve positivo el 63 por ciento de las mismas, seguido del desarrollo de nuevos productos, servicios y tecnologías (57 por ciento).
Pero además, un 43 por ciento también considera que la política a desarrollar para frenar el cambio climático puede favorecer el acceso a nuevos mercados con la venta, precisamente, de esos nuevos productos y servicios, y tres de cada diez piensa que se mejora el marco regulatorio. También destaca el informe que una de cada cinco empresas, porcentaje similar al resto de España, no vislumbra ninguna oportunidad en el cambio climático.
Compromiso
Con todo ello, las empresas de Castilla y León se situaron en 2008 por debajo de la media nacional en su compromiso para efectuar políticas a favor del medio ambiente según la Fundación Entorno, que cifra en 45,6 sobre 100 el índice de entorno ambiental (IEA) en la Comunidad, mientras que la media española es de 49,9.
El cálculo de este índice involucra las respuestas dadas por las empresas con su comportamiento ambiental. Éstos son el reconocimiento y conciencia de los impactos ambientales ocasionados por su actividad; la influencia de sus grupos de interés sobre sus resultados y su reputación empresarial; el nivel de formación ambiental existente en todos sus niveles organizativos; la definición de una estructura organizativa que contempla la variable ambiental, y las actuaciones destinadas a la protección del medio ambiente realizadas en el seno de la empresa. De este modo, el valor IEA más elevado correspondió a las empresas de Madrid, con un índice de 55,5 sobre 100, situada por delante de las de Aragón y Galicia, con un 52,2 cada una.
Los resultados de los índices, según el informe, reflejan que la implicación de la empresa en el tema ambiental es más frecuente que en lo que se refiere al desarrollo sostenible y las empresas todavía no han interiorizado de forma significativa el concepto de sostenibilidad.