La villa vivió una jornada festiva muy especial con 76 años de antigüedad
Los danzantes conservan danzas y atuendos especiales. PERY LECHUGA
Pery Lechuga / Villamañán
Vecinos y visitantes de Villamañán vivieron ayer una jornada festiva de singulares características con motivo de los actos que cada año organiza la cofradía de los Antonianos, que cuenta con 76 años de antigüedad y en la que viene siendo costumbre inscribir a todos los niños desde que nacen en la villa.
Con el repique de campanas de la parroquia que anunciaba la celebración de la santa misa y el comienzo oficial de la fiesta, que consistió en la tradicional solicitud de limosna junto a la puerta de la iglesia por parte de los danzantes a los fieles, que acudían al templo al son de dulzaina y tamboril.
Tras la celebración de la misa centenares de vecinos y visitantes pudieron contemplar las evoluciones folclóricas de los componentes de la danza de la villa que con sus resplandecientes vestimentas perfectamente almidonadas llenaron de luz y música tradicional la Plaza Mayor durante varios minutos.
Los actos programados continuaron por la tarde con la procesión de San Antonio que comenzó en el templo parroquial para recorrer varias calles de la localidad, y en la que participaron los cofrades a la hora de portar dicha imagen y la cruz procesional que iniciaba el cortejo.
Como dato curioso, cabe destacar que el colectivo de los Antonianos ha sido formado por varias generaciones de familias de Villamañán que, a la vez, han formado parte en edades jóvenes del conjunto de danzantes quehan mantenido la celebración de los actos acaecidos ayer y, por consiguiente, el tradicional estilo del folclore ofrecido. 6