Por primera vez en varios años, la noticia no es que falta agua, sino todo lo contrario. Los regantes leoneses disponen desde hoy de todo el agua necesaria para regar sus campos, sin problemas de restricciones que levantaron en otras campañas polémicas y enfrentamientos con los agricultores de Palencia, en el caso del Canal de los Payuelos. León dispone de una de las redes de regadío más envidiadas de España, con pantanos prácticamente en las cabeceras de todos sus grandes ríos. Sin embargo, la modernización no está llegando a todas las comarcas agrarias. Hay zonas donde los propietarios han desestimado las condiciones de la Junta de Castilla y León y el Gobierno para implantar nuevos sistemas de riego, pese a las facilidades de pago a largo plazo. En unos casos, por falta de acuerdo entre los propietarios y, en otros, sencillamente porque ya no hay gente en los pueblos para arar las tierras. La oportunidad de la modernización ha pasado para algunos, si bien aún les queda una última oportunidad. El agua es hoy en todo el mundo uno de los mayores signos de riqueza, y más lo será en el futuro por la creciente desertización y el cambio climático. En España, el problema enfrenta desde hace décadas al próspero Levante con la Mancha de secano. León es, en ese sentido, una provincia con una gran oportunidad. Una oportunidad también para una nueva generación que crea en una agricultura que cada día tendrá más que ver con la conservación del medio ambiente que con la rentabilidad exclusiva de los campos. Como en tantas ocasiones, la despoblación y el envejecimiento de la población rural leonesa juegan en contra. De todas formas, está claro que el agua será parte de la solución y León la tiene.