Los hay que pese a la crisis, no se cortan un pelo y se meten pal cuerpo cada mariscada o arroz con bugre, que a cualquier cosa llaman chocolate las patronas. Estos días que abren las piscinas ya se ven las mozas a culo pajarero, y la crisis, pues haberla, hayla, pero no se nota. El mismo sábado/noche, ya era un anticipo de lo que serán estos días. Los bares llenos y el Húmedo, el Burgo, la Calle Ancha y las más estrechas, a rebosar.
El rastro le quita ambiente a los domingos y a Papalaguinda le han quitado las casetas y nos han dejado una feria sin real. Recuerdo lo que era Papalaguinda hace unos años cuando Jesúsmari gobernaba las fiestas, y se inventó una feria de la tapa, a la que acudían los asturianos con la hogaza, el bollu preñao, los carbayones secos como piedras y un chorizo a la sidra que mas parecía agua de fregar con tropiezos. Aquello no cuajó, dicen, porque la sanidad de los chiringos y las canalizaciones y los humos iban para los parterres. Ahora, tal y como está la zona, le vendría bien un abonado para que desaparecieran los matojos. Entonces, el invento de Cantalapiedra no era ni feria ni homenaje a la tapa –salvo la de la alcantarilla– pero llenaba el real, que tenía guirnaldas y colorines, y terrazas, y negritos top-manta, y chiringuitos para pasear, y casetas para comprar las chuches. Luego llegaron los progres y cambiaron la tapa por el homenaje multiracial. Y aquello cuajó lo justo, porque la gente quiere marabayu.
Por aquellos mismos años, Pelines se inventó las barcas en el río y las tirolinas, y los juegos para entretener a los nenes durante el día, que la noche es para los mayores. Las fiestas se hacen con imaginación, en muchos casos preguntando a cantidad de gente que hace cosas en la ciudad. Sin ir más lejos, el espectáculo que esta misma tarde a las ocho llevan a cabo las directoras de la Escuela de Danza de León (la de Colón, 27) que, tras el éxito indescifrable del pasado año, recibieron la propuesta de Susana Travesí para repetir el magnífico festival de cada año como fin de curso.
La fiesta es imaginación y buen rollo… y José Tomás, los fuegos y La Oreja, sirven como complemento.