Demasiadas veces se confunde fiesta con ruido y en España mucho más, a pesar de las constantes normativas del ruido que se aprueban para sistemáticamente incumplirlas. Uno de los lugares donde ocurre esto es en los denominados recintos feriales, con las distintas atracciones, donde el nivel de ruido sobrepasa todo límite legal, alcanzando cotas peligrosas, que no buscan ora cosa que estresar a padres e hijos con el fin de que gasten más. Un ejemplo de cómo pueden hacerse las cosas sin que el bolsillo de los empresarios se resienta son los dos tiovivos instalados en Botines y en el parque de San Francisco. Además de su lograda estética, ponen la música baja y se puede disfrutar, a pesar de que hay colas.