En los seis meses que las cajas de ahorro de la región han perdido para conseguir fusionarse en una caja potente y competitiva ante al crisis, hemos advertido que finalmente sería el Banco de España el que obligara a las fusiones. Ayer el gobernador del Banco de España dejó bien claro que éstas van a producirse y que ni siquiera está claro que se respete el derecho actual de las comunidades autónomas a vetar fusiones interregionales. Ordóñez aclaró perfectamente qué es lo que significa que una caja o un banco deban reestructurarse si necesitan dinero público para salvarse. Significa fusionarse con otra u otras entidades para lo cual deberán absorber a la quebrada. Ahora sólo resta esperar quiénes serán los primeros en pedir dinero.