Francisco Román García cambió los estudios por el trabajo con las bicis de descenso y ‘skate’
En la imagen Francisco Román García jugando con un perro. SECUNDINO PÉREZ
Secundino Pérez / León
Francisco Román estudió la Eso y al terminar decidió no seguir estudiando “porque no me gustaba”. Llevaba desde los trece montando en bici y siendo su deporte preferido. Empezó con una California, que costaría unas 15.000 pesetas. Más tarde, conoció una tienda en Alicante que le daba un tanto por ciento de lo que vendíaa sus amigos. Así, y con la propina que le asignabanen casa, tenía para ir comprando piezas y mejorar su bicicleta. Los fines de semana suspadres le llevaban a conocer otras pistas de skate. “Entre más iba saliendo, más iba subiendo de nivel”, recuerda Paquito, “al mismo tiempo conocía más gente y más gente me conocía”. Esos contactos llevaron a Román a Vigo “a ver unatienda que lleva una marca española que se llama Flybike, y cuando llegué,viel almacén y atrás tenían rampas para probar las bicis; yo que era un chavalín que ahorraba durante meses para comprar una pieza, y encuentro como en los supermercados cien bujes, cien ruedas….me impactó. Ver que lo que amí me costaba tanto conseguir, allí lo tenían pormiles….Dije: yo quiero esto. Allí hice contactos y me explicaron cómo iba el negocio. La idea me gustaba mucho, pero era inalcanzable que yo viviera de eso”.
Para entonces, aquel amigo de Alicante había adquirido la distribución de una marca de bicicletas y quería entrar en León. Su vínculo con esta tierra era Paquito a quién le envió un dossier con tarifas y fotos que enseñó a sus padres. Al principio, creyeron que lo del negocio iba en broma, pero al ver tanta documentación le retaron: “Bueno”, le dijo la abuela, “cuando empieces a arreglarlo y vaciarlo empezamos a hacer la tienda”. Lo dijo en plan de broma, asegura Román, pero al día siguiente dejó los estudios y allí estaba, limpiando, y cuatro meses más tarde, con dieciocho años, abría la tienda Bikeleón que comparte con su padre. “Y ya han pasado cuatro años”.
Antes era el boca a boca la manera de conocer las pistas de skate que había en otros lugares. Un amigo le decía “¿no conoces el skater de Burgos?”, y sus padres le llevaban, invirtiendo en él sus vacaciones. Ahora, asegura Paquito, hay muchos foros en internet, “hay mucho de todo, de descenso, de BMX…”. Dice que empezó con dos amigos a organizar y fomentar competiciones como la celebrada este fin de semana en León. “Al principio no había nadie y ahora cualquier día encuentras veinte bicis como mínimo en la pista de Papalaguinda, que está bien diseñada, es muy amplia, pero lo que pasa es que en el medio no tiene nada, tiene módulos de juguete, necesitaría algo grande en el medio”.
Paquito utiliza ahora siete bicicletas que a cada prueba las lleva protegidas para que el transporte no las deteriore y así al año las vuelve a vender, “de segunda mano, pero cuidadas”, matiza este joven que conoce bien a los mejores, aunque asegura que “Mark Hoffman es el líder indiscutible”. En próximas fechas acudirán a la estación invernal de Manzaneda, en Orense, donde las pistas de nieve servirán de circuitos para las bicis de montaña. “Así aprovechan el verano. Subes en el telesilla y bajas a toda pastilla”, comenta Paquito quien tiene claro que en Pajares podrían aprovecharlo igual “pues también es un fomento del turismo”. Paquito ha organizado una prueba en los pinos para las fiestas de San Juan y San Pedro y quiere hacerlo también para San Froilán, aunque reclama un poco de ayuda de las instituciones. “La tienda va bien pero no tenemos tanta poderío como para organizarlo solos, pero si me ayudan lo doy todo”, dice este joven empresario que aunque no le sobra el tiempo para otras actividades si tiene novia.