Imagen de archivo de la última Fiesta de la Trashumancia celebrada en Prioro. SONSOLES SANZ
L.C. / León
Prioro recuperó ayer una de sus tradiciones más arraigadas. La Fiesta de la Trashumancia suscitó el interés de los presente y sobre todo sirvió para que uno de los oficios más ancestrales del municipio no caiga en el olvido.
El propio alcalde de la localidad, Francisco José Escanciano, confirmó a este periódico que unas 1.500 personas se acercaron a Prioro para disfrutar de la fiesta. También pudieron observar otras 1.500 cabezas de ovejas recorriendo las calles de la localidad, enclavada en pleno Parque Regional de los Picos de Europa.
La jornada festiva estuvo aderezada con el tradicional concurso de mastines, un corro de lucha leonesa, actividades con caballos... que hicieron las delicias de los presentes.
No faltó uno de los actos más típicos, durante los últimos años, la comida pastoril. Preparada con todo esmero y a la vieja usanza y que no dejó indiferentes a los comensales.
Los múltiples actos organizados en la Fiesta de la Trashumancia comenzaron a las once de la mañana de la jornada de ayer con el concurso y exhibición de perros mastines en las eras del Redondal. Justo a esa hora se inició una gymkana de ponys para los más pequeños que acudieron a la fiesta.
A mediodía se procedió a la inauguración de la feria de artesanía. En los puestos habilitados acudieron artesanos de toda la provincia de León para exponer a los visitantes sus mejores productos.
Otra de las actividades programadas es también una tradición en este municipio: la siega con guadaña. Actividad casi olvidada pero que el municipio de Prioro no quiere enterrar.