El pueblo acudió a la bendición del nuevo pendón de la localidad
El nuevo pendón fue portado por los vecinos durante la bendición. L.A.O.
Laura A. Oria / Murias
De gala recibieron ayer los vecinos de Murias de Rechivaldo la bendición del nuevo pendón de la localidad, cuya restauración ha sido sufragada al 50% entre el Ayuntamiento de Astorga y el Instituto Leonés de Cultura.
Dicha actuación, cuyo coste fue de 3.400 euros, ha consistido en la creación de una nueva insignia con una altura de diez metros y medio, uno más de la que tiene la antigua, completándose con un corte de tela de seis por cinco y medio. Dicha tela, que ha supuesto el mayor desembolso, presenta una reordenación de los colores respecto a la anterior mostrando una gran vistosidad proporcionada por unos colores vivos y brillantes. Así también, los pendoneros de esta pedanía astorgana tendrán que armarse de más fuerza ya que el peso del conjunto ha aumentado en once kilogramos, llegando de este modo a los 35.
Sin embargo, ese no parece ser impedimento para ellos, quienes ayer se turnaban impacientes por dar sus primeros bailes al nuevo pendón después de que el párroco procediera a su bendición. Previamente, uno de los vecinos del pueblo y miembro del grupo de pendoneros quiso hacer un pequeño homenaje a la antigua insignia, cuya edad es superior a 153 años.
Según data en el libro de fábrica de la parroquia de Murias, “30 reales que costó una vara de damasco de seda encarnada para componer el pendón”, entregándose posteriormente “cien reales para hacer un pendón de cinco paños”. Desde entonces, ha estado presente en multitud de acontecimientos y ciudades, habiendo incluso ganado el Jubileo como un peregrino más.