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EL COLUMNISTA INVITADO / José Álvarez Guerra

A las gentes de las Casas de Aviación

Prometí, hace quince días, que seguiría investigando sobre quién era el autor de las Casas de Aviación. No me parecía que Torbado lo fuese, pues no era su estilo, pero parece que sí lo fue.
Según la documentación existente, el proyecto, datado en 1946, está firmado por él, si bien lo es como ‘reforma’ de otro, evidentemente anterior, del que no existe ninguna referencia.
Sea como fuere, lo cierto es que unos cuantos años después, no menos de seis, allí desembarcaron, de golpe y porrazo, un montón de jefes y oficiales, mayormente jóvenes, con otro montón aún más grande de hijos, que en aquellas épocas cuando las familias eran numerosas, es que lo eran de verdad.
No sé si porque llegamos todos juntos o porque el edificio estaba así como aislado, pues por su derecha estaba el solarón de la empresa Fernández, por su izquierda el Sanatorio Eguiagaray, y por el fondo un hermoso prado, de manera que no había casas de viviendas lindando, o porque al llegar todos juntos y de golpe, todos nos conocimos al tiempo, lo cierto es que allá se formó una panda de chavales, con edades bastante diferentes, de entre doce y diecisiete años, juntos y, además revueltos.
Y por allí andábamos los jovenzuelos y jovenzuelas (hoy jóvenes y jóvenas), en el jardincillo que formaba, y aún hoy forma, el edificio con la Condesa, del que siempre recordaré los árboles de lilas que en primavera florecían de golpe y porrazo, jugando los unos a las pelis, los platis, el gua o la peonza, sin olvidar el fútbol, y las otras saltando a la comba o a las casitas, cuando no todos juntos a lo que fuera.
Y allí estaba yo mismo con mis hermanas Nani, Cristy e Inés, Mari Carmen y Mari Paz, Blanca y Edén, Eduardito y Marisa, Luis y Alfredo, Cristina, Mari Carmen, José, Javi y Lourdes, Julio, que luego fue ministro de Educación, José Mari y Tere, Jaime, Toño, Conchín, Chelo y Manolo, María Luisa, más conocida por otro apelativo que no recuerdo bien, Pitina, Pipe y José Ramón,Palmirita y Cani, Angelines… y unos cuantos más de cuyo nombre no me acuerdo, tal cualle pasaba a Cervantes con aquel lugar de la Mancha.
Y aunque algunos, pocos, han fallecido, por ahí anda la mayoría, y por ahí nos encontramos, y por ahí recordamos aquellos tiempos, muy diferentes a los de ahora, y por los que no me cambio, al menos en lo que a convivencia y estar social se refiere.

José Álvarez Guerra es arquitecto

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