Industria reclama a la Vasco la devolución de 4,3 millones de euros
Imagen, de archivo, de unos mineros en una explotación de la comarca berciana. CÉSAR SÁNCHEZ
Marian García / León
La minería de la provincia de León, que no está viviendo precisamente sus mejores momentos, se enfrenta a una nueva vuelta de tuerca que puede empeorar un poco más su situación.
El Instituto para la Reestructuración de la Minería del Carbón, dependiente del Ministerio de Industria, reclama a la Hullera Vasco Leonesa la devolución de 4,3 millones de euros de la subvención percibida por la compañía minera de la Montaña Central leonesa con cargo a las subvenciones públicas del año 2007.
Estas ayudas son las que se conceden con cargo a las conocidas como ayudas al funcionamiento de las explotaciones mineras. Aquellas que sufragan los sobrecostes de explotación, pensadas para el mantenimiento de un sector tutelado por las administraciones al entenderse que garantiza la reserva autóctona de energía.
A falta de confirmar si otras empresas de la provincia de León se han visto afectadas por la reclamación del Ministerio de Industria –este organismo no concretó ayer las compañías que podrían estar afectadas– sí aseguran desde el grupo de empresas de Victorino Alonso –Unión Minera del Norte y Coto Minero Cantábrico– que “el Ministerio de Industria no les reclama la devolución de ningún tipo de ayudas”.
Mientras, desde la Hullera Vasco Leonesa la situación se ve con preocupación. La empresa aún debe parte de los ocho millones que se les reclamó y que corresponden a las ayudas correspondientes al ejercicio de 2006. “Lo que tenemos claro es que la Hullera Vasco Leonesa se ha ajustado a los criterios marcados por el Ministerio de Industria para poder acceder a las subvenciones públicas”, indican fuentes de la Hullera Vasco Leonesa.
El problema, además de la devolución de las ayudas ahora reclamadas por el Ministerio de Industria, es la mala situación por la que pasa el sector carbonífero español, y por extensión el leonés. La crisis económica ha provocado una importante rebaja de la demanda energética por parte de las empresas. Esta situación se traduce en un menor aporte de energía eléctrica térmica al mix energético nacional. El sector se enfrenta, además, a la prioridad que las energía renovables están teniendo en la cesta energética, apuesta que merma la quema de carbón para la producción energética.
Por si fuera poco, las centrales térmicas están facturando sólo el 85% del carbón entregado en las plantas. Las centrales leonesas están funcionando a duras penas, situación que puede volverse insostenible cuando los parques de almacenamiento del mineral estén saturados.
Un último frente está en la decisión que las autoridades europeas deberán tomar en 2010. En ese momento se replanteará la política carbonífera y la oportunidad o no de seguir manteniendo la minería del carbóncon las subvenciones públicas.