Álvaro Urquijo, líder del veterano grupo madrileño que trae mañana a la plaza de toros su gira ‘Gracias por elegirme’, asegura que si siguen en la carretera es sólo “por y para el público”
Como cabía esperarse, los conciertos de la actual gira de Los Secretos cuentan con el total apoyo de un público que jamás los ha abandonado.
C.D.R. / León
De entre todos los grupos surgidos en aquella explosión creativa que se dio en llamar movida madrileña (que no sólo se produjo en la capital), sólo Los Secretos han continuado en la brecha a pesar de los cambios de modas y gustos, de las desapariciones de escena temporales y, por encima de todo, a las siempre dolorosas bajas. Hoy, Los Secretos son ya algo más que otro grupo de pop español, han sobrevivido sin apearse de sus premisas, manteniendo siempre un alto nivel artístico y contando siempre con el favor de un público siempre receptivo a aquellas canciones cargadas de emoción y sutileza, de melancólica intensidad, de deliciosas melodías; y es que ¿quién puede resistirse a un ‘Déjame’?.
Mañana a eso de las 22 horas en la plaza de toros León Arena, Los Secretos traerán su gira ‘Gracias por elegirme’; las entradas se pueden adquirir en El Corte Inglés, teléfono 902 400 222, www.elcorteingles.es, y mañana en la taquilla del recinto a partir de las 17:00 horas; el precio es de 28 euros en pista y 32 en grada central.
Grupo de muy largo aliento, Los Secretos siguen contando con un Urquijo en sus filas, Álvaro, que sigue manteniendo el espíritu de la banda empujado por “sobre todo el público, pues sin público no hay espectáculo, tal como dijera Mick Jagger hace años; él decía, y nosotros lo suscribimos, que si sigue de gira es por y para el público”. Cierto que el dinero también cuenta, así como los aplausos, la prensa, las grabaciones, pero “por encima de todo sigues por el público, de modo que cuando el público te da la espalda sabes que tienes que irte; en definitiva quien compra y quien decide si has de seguir es el público”.
Pero también hay otra causa que empuja a Los Secretos (y a otros muchos) a mantenerse en escena; asegura Álvaro que “es una actividad divertidísima, e incluso te vas sintiendo más cómodo con el paso del tiempo, sabes más, todo te resulta más fácil ytienes más tiempo para todo, mientras que cuando eras más joven sabías lo justo, de forma que cada vez que grababas o subías a un escenario ofrecías todo lo que sabías, lo último que habías aprendido”. Evidentemente, todo el mundo va aprendiendo, pues “el paso del tiempo te va proporcionando aplomo, mejoría en todo, haces mejores arreglos, todo suena mejor, tú tocas mucho mejor..., en fin, que estaría bueno que en treinta años no hubieras aprendido nada”.
Pero tener una trayectoria y un repertorio como el de Los Secretos también tiene su problema, puesto que no es fácil tocar un tema nuevo tras, por ejemplo, ‘Niño mimado’. Álvaro asegura que “es algo verdaderamente jodido, dificilísimo, y por eso nos tomamos todo el tiempo del mundo para hacer cosas nuevas”. Pero, asegura Álvaro “siempre ha sido así, y recuerdo a mi hermano Enrique diciéndonos que para el próximo disco él sólo haría tres o cuatro canciones, que son las que quería hacer; claro que nosotros sabíamos que esas tres o cuatro iban a ser temazos, hasta el punto de que una sola de ellas era la envidia de muchos artistas”. Además, Enrique “también escribía las letras para las que componíamos Jesús o yo”.
Afortunadamente, Álvaro sabe que “eso está ahí y orgullosos que estamos de ello”. Por eso “creemos imprescindible tocar las canciones de siempre de Los Secretos... en qué cabeza cabe no tocar lo que el público quiere escuchar y por lo que paga..., es una obligación”. En los conciertos hacemos canciones “casi de todas las épocas, las clásicas y también algunas nuevas que, seguro, serán un poco menos celebradas”. Y es que no tienen reparo en afirmar que “estamos orgullosos de ser algo así como víctimas de nuestro pasado; tenemos 64 singles editados y otras tantas que gustan a nuestro público”. De todas esas, “hacemos unas treinta, y para llegar a ellas hemos preguntado al público a través de todos los medios, de forma que cada vez que preparamos un repertorio sabemos con total seguridad que van a ser del agrado del público, aunque siempre quedan temas fuera”.
En este sentido, tampoco tiene reparo Álvaro en acusar a algunos grandes del rock “como Van Morrison, al que fui a ver, ilusionado y pagando 75 euros, y no hizo ni una sola de sus canciones emblemáticas, es más, casi todas eran desconocidas para la mayoría de los asistentes, y eso me parece poco respetuoso con la gente que paga”.
Ante el concierto de mañana, Álvaro espera que “la gente se lo pase lo mejor posible con nuestras canciones, tanto como lo vamos a pasar nosotros; trataremos que los temas tengan un orden atractivo, que la gente se sorprenda con el siguiente hasta que, al final, se salga del recinto diciendo lo bien que se lo ha pasado. Los Secretos no trabajan para sí mismos, si no para el público; puedo estar cansado de tocar siempre las mismas, pero jamás dejaré de hacer las canciones que gustan al público para hacer las que me gustan a mí”.
Finalmente, Álraro recuerda “las otras veces que hemos tocado en León, empezando por el concierto de 1981, nuestra primera gira, y las veces que toqué con Los Flechazos y Alejandro con nosotros”.