No todo ha sido víctima de la piqueta. Un pequeño León también se ha salvado. Bancos, fuentes, placas...
Imagen de los bancos de Zuloaga que están situados en la residencia de ancianos de San Mamés. El paso del tiempo ha hecho mella en ellos, aunque siguen conservando un viejo encanto. MAURICIO PEÑA
Manuel C. Cachafeiro / León
Una parte del León del siglo XX desapareció por la especulación urbanística. Pero otro ha podido conservarse, aunque sólo sea en forma de una placa, una marquesina o una escultura. El Plan del Conjunto Urbano de León recoge singularidades muy curiosas. Así, la estatua de Guzmán con su dedo señalador, obra de un desconocido Aniceto Marinas a principios de siglo pasado, debe conservarse porque es un “elemento conmemorativo constituido como hito visual”, según el expediente que obra en el Ayuntamiento. Nadie la va a derribar, pero así se justifica su conservación en el correspondiente expediente del catálogo de bienes y elementos protegidos del Plan Especial del Conjunto Urbano de la Ciudad de León. Por si acaso.
En total, once elementos singulares, con nombres y apellidos, están incluidos en ese catálogo de lo que debe perdurar. La estatua de Guzmán no es la única. También figuran la de la Inmaculada, que da nombre a la plaza del mismo nombre, y la de Neptuno, los bancos de Zuloaga situados en la residencia municipal de San Mamés, panteones del cementerio municipal, placas de calles, el kiosko de música de la Condesa o la marquesina situada en la parte trasera de la antigua Escuela de Comercio.
Esta última, obra de Juan Torbado a mediados del siglo pasado, está realizada en hormigón a modo de bóbedas adosadas y, según el expediente de conservación, “recuerda la estructura del hipódromo de la Zarzuela, obra de Torroja”.
La imagen de Guzmán el Bueno comparte protagonismo con la de La Inmaculada y Neptuno. La primera, obra del escultor Marino Amaya, fue realizada a mediados de siglo XX y su justificación viene dada como “elemento conmemorativo neorrenacentista que se ha convertido en una referencia visual desde las principales vías del Ensanche”. La fuente de Neptuno, en el Jardín de San Francisco después de pasar por la plaza de la Regla y la Plaza Mayor, es uno de los bienes más antiguos que se incluyen en el plan, ya que procede de finales del siglo XVIII (1789). Obra del escultor Mariano Salvatierra sirviéndose del estilo francés que imperaba en la época, su conservación viene dada por ser “una pieza urbana de calidad que corresponde estilísticamente a los comportamientos estéticos implantados en España por los artistas de la corte francesa”.
El kiosko de la Condesa data de finales del XIX y no tiene autor reconocido. Incluido en el Plan General de Ordenación Urbana del año 1980, es también una construcción singular, “de diseño historicista, con columnas de fundición y que apoyan sobre un basamento enfoscado y cubierto por cúpula gallonada revestida exteriormente con pizarra”, según la memoria. Ahí es nada, que diría un castizo.
En los once casos, el nivel de protección es el máximo: un cinco. Todos los elementos son públicos salvo algunos de los panteones. En este caso, se conservan porque reflejan “el arte funerario de una época”. Finales del XIX y principios del XX. Destacan los de las familias Díez Canseco, Fernando Alvarez Miranda-Marcelina Alvarez-Carballo, Bueno Secundino Gómez, Miguel Pérez Vázquez o Hevia Chaussadat, sin olvidar el Panteón de Leoneses Ilustres.
El Plan también incluye 201 edificios surgidos del denominado Ensanche de León, que no es otra cosa que la nueva ciudad que surgió fuera de la muralla hasta el río y las vías del tren y cuyo proyecto fue aprobado en 1904, con la hoy Gran Vía de San Marcos como gran eje de aquel nuevo León.
El Plan Especial del Conjunto Urbano de León pretende resguardar 201 edificios que marcaron una época, esculturas, bancos, panteones,..., y también tres curiosas placas. “Son significativas por la escasez de monumentos de pequeña escala y por su valor didáctico de síntesis histórica de los personajes a los que se dedican las calles”. Así se justifica en la correspondiente ficha estas tres placas que recuerdan aJulio del Campo, Juan Madrazo y Colón, aunque su valor artístico no sea especialmente relevante.
El Plan Especial del Conjunto Urbano incluye, además, zonas de la ciudad que, por su construcción, también reflejan una época. Uno de los más curiosos son las pequeñas casas de una planta de las calles Nazaret, Peña Santa, Peña Ubiña, situadas al final de Mariano Andrés. Se trata de “una edificación que responde al modelo de tipo rural”, justifica el expediente.
También están incluidas las casas militares de la avenida de Mariano Andrés, el conjunto de chalés de la Palomera, las pequeñas casas de San Ignacio de Loyola, en Pinilla, y otro conjunto en la avenida de Nocedo.