Chahared Mirah llegó a León desde Orán y hoy trabaja como camarera. Sueña con ser modelo
SECUNDINO PÉREZ
Secundino Pérez / León
Sara trabaja de camarera desde que dejó los estudios después de que un accidente a los 17 años le apartara del colegio. Ahora tres años después, no se arrepiente, pero preferiría algo que le dejara más tiempo libre. Habla árabe, idioma de su ciudad natal Orán, y español, pues vive en León desde los ocho años. Hasta hace pocos años dominaba el francés, el idioma de su modelo favorita, Carla Bruni, pero por la falta de práctica lo ha olvidado. Le gustaría ser modelo, pero cree que “solo es un sueño inalcanzable”. No conoce el paro y le gusta la vida en León porque es una ciudad muy tranquila. Le gusta leer y acaba de comprar ‘Los hombres que no amaban a las mujeres’.
cundino Pérez León
Sara cruzaba la calle Ordoño II un lunes camino del edificio de la Junta de Castilla y León. Era su día de descanso, y lo iba a invertir en informarse sobre si el alquiler del piso en el que vive con su familia, podría desgravarlo en la Declaración de la Renta. Colas y papeles; el poco tiempo que le quedó lo dedicó a mirar unas tiendas camino de casa. Al final, el Banco se encargó del asunto, y la sorpresa llegó después, al enterarse de que no habían apuntado lo que pagaba por el piso por lo que ya no sería desgravado en la declaración de este año. “No había recurso, me dijeron”. Vuelta al trabajo con la mejor sonrisa. Sirve café, pone un churro o incluso dos porque alguien se lo pide, mientras desde el otro lado de la barra una mujer le pide una barra de pan. Es una atención personalizada y, alguna incluso se atreve a decirle “¿a dónde vas enseñando el michelín?, pero también hay gente muy maja” asegura Chahared Mirah, la joven argelina de 22 años que llegó León cuando tenía ocho, con su madre y su hermano pequeño que ahora tiene quince. Vinieron a León a encontrarse con su padre, que ya llevaba tres años aquí. “Salió de Orán, en Argelia, hacia Europa porque aquí siempre había trabajo” matiza Sara, “que es como me llaman aquí porque Chaharazed es más difícil pronunciarlo” dice disculpando a sus clientes y amigos.
La jornada de trabajo es de mañana y tarde por lo que queda poco tiempo para dedicarlo a otra cosa, “¡así que cómo voy a salir de trabajar y me voy a poner a correr como una loca…no!” dice Sara, asegurando que descansando un solo día no te da tiempo para nada y menos para hacer deporte. “La hostelería es así” asegura con resignación. Le encantaría disponer de más tiempo y así comenzar a leer el libro que acaba de comprar ‘Los hombres que no amaban a las mujeres’ de Sitg Larsson. “Lo compré porque me gustó el título” dice la joven Mirah, a quién le gustaría ser modelo, aunque cree que “solo es un sueño”. Admira a la modelo francesa Carla Bruni, “no por cómo canta, sino por cómo es. Va con un hombre pequeño pero poderoso”, refiriéndose al presidente de la república francesa Nicolás Sarkozy. No le queda tiempo para mirar periódicos, aunque sí distingue al alcalde “un tal Francisco” dice, que un día pasó por allí a ver las obras del barrio de San Claudio, donde ella tiene el trabajo.
Un accidente, con el que ya era su novio, Abdul, truncó sus estudios de cuarto de la Eso. Y a partir de ahí decidió trabajar primero en un restaurante y ahora en el Horno de Choni, una cafetería y dispensador de pan y repostería. Cuando Sara llega a casa, su madre ya habrá pasado por su trabajo a recoger el pan. Ella también trabaja en la ciudad, es amable y de fácil sonrisa. A la noche, esta joven que no fuma y tampoco bebe alcohol, abrirá el ordenador, el Messenger, para mantener contacto con sus amigas y familia de Orán. Pronto irán a visitarlos. Partirán en pleno Ramadán y “eso es más duro porque solo puedes comer de noche y el viaje es largo. Llegas y la primera semana bien porque ves a la familia, pero luego…”. Y es que Sara cree que en León se vive más tranquila, “Orán es muy grande y hay más inseguridad en la calle, aunque quizás también lo veo así porque estoy acostumbrada a esta ciudad, no como otros”, refiriéndose a amigos de su país que pasan a verla por el trabajo, “que trabajan aquí pero pensando en irse en cuanto puedan”.