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SUCESOS / Reportaje

Tras los huesos del sacauntos

Una fundación de Michigan busca en el Bierzo los restos de la primera víctima de Romasanta

El recordado José Luis López Vázquez interpretó el papel de Manuel Blanco Romasanta en la película de Pedro Olea ‘El bosque del lobo’, en la que se recreaba la historia del hombre-lobo.

A.R. López / F. F / Ponferrada
Romasanta es un nombre mítico en la historia del crimen, en España y se puede decir que en el mundo pues este buhonero gallego ostenta ‘títulos’ realmente escalofriantes: Primero asesino en serie de la historia, primer psicokiller conocido o el único personaje del que se tenga constancia que ha sido juzgado en todo el mundo por ser “un hombre lobo”.
Se llamaba Manuel Blanco Romasanta, era gallego de Regueiro, un pequeño pueblo de la provincia de Orense y hoy —200 años justos después de su nacimiento y 150 exactos después de haber sido juzgado por hombre-lobo— vuelve a ser noticia porque una fundación de Michigan (Estados Unidos) llamada Licaón (nombre del primer hombre lobo) “está recorriendo los bosques del Bierzo, con planos de la época, para buscar al que fue la primera víctima de Romasanta, un alguacil leonés.
Los componentes de esta Fundación ya han encontrado en los montes de Orense los dos primeros cadáveres de Romasanta y los forenses que analizaros los restos en Michigan afirman que “hay evidencias de canibalismo en los mismos”.
Pero si estas eran sus dos primeras víctimas el alguacil leonés no podía ser también la primera. Existe una explicación. Estas dos eran las primeras en Galicia, las que aparecen en el largo proceso que se siguió contra Romasanta, pero él mismo reconoce en una de sus declaraciones que había existido una víctima anterior al afirmar que “cuando maté al alguacil leonés ya estaba poseído”. Y es que Manuel Blanco, que tenía la “maldiciónde ser el séptimo hijo varón de la familia”, estaba convencido de ser un hombre-lobo y afirmaba que “había llegado a estar hasta ocho días poseído”.
La muerte del alguacil leonés, la primera, se debía a un cobro de una deuda. El oficio de este singular asesino en serie era el de vendedor ambulante con un carro por las tierras de Galicia y León, sobre todo de los Ancares de Orense y el Bierzo, de ahí que fuera conocido con el apodo de ‘El tendero’. En sus viajes por tierras leonesas compraba material para vender posteriormente en el almacén llamado Alonso y Sardo, que regentaba enPonferrada Miguel Sardo, con el que llegó a tener la nada despreciable deuda para aquella época de 600 reales, una cantidad importante.
Según consta en las diligencias del juicio celebrado en León, el 21 de agosto de 1843,un alguacil llamado Vicente Fernándezfue enviado desde el Juzgado para que localizara al vendedor y cobrarle la deuda a Romasanta. Nunca regresó a su casa pese a las denuncias de la mujer del desaparecido, Gumersinda Jalón. Este es el cadáver que ahora busca la Fundación Licaón.
La documentación existente sobre este personaje es tan amplia, sacada del extenso informe de su proceso judicial, que pese a haber pasado dos siglos ha sido posible realizar una reconstrucción fisonómica, a cargo del Inspector de Policía Luis García Maña (la que aparece en esta misma página). “Su fisonomía no resultaba violenta ni repugnante al no poseer rasgos característicos alguno. Según los forenses su mirada era dulce y tímida, pudiendo volverse feroz y altiva o forzadamente serena. Su temperamento era bilioso y su desarrollo corporal se manifestaba de forma regular dentro de su limitada estatura (1,37 metros). Su tez morena, ojos castaños claros, pelo y barba crecida negra y semi-calva la parte superior de la cabeza (probablemente como efecto no solo de la edad sino también de usar sombrero)

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