El artista local muestra su colección en la sede cultural de Carnicerías
Santiago de la Fuente trabaja ya en nuevas obras para añadir a su amplia colección personal. M. PEÑA
Ángel Negro / León
El pintor leonés Santiago de la Fuente Guerrero exhibe una pequeña selección de su extensa obra, “aquellos cuadros personales pintados con más ilusión y cariño”, en la céntrica Casa de las Carnicerías hasta el próximo domingo 26 de julio en una exposición no vetada al público inexperto y que hará las delicias de los amantes del arte pictórico. La muestra, enmarcada bajo el auspicio de la Obra Social de Caja España, concentra en 34 intensos cuadros uno de los tramos de la trayectoria profesional del leonés, que destaca por el retrato de paisajes y escenas callejeras con la luz y el color como piedras angulares en el contexto fundamental de su obra.
Edificios emblemáticos, calles empedradas y algún que otro puentede León y El Bierzocompiten en importancia con otras construcciones de menor entidad en un conjunto pictórico “que persigue el impacto visual en el visitante” y que, tras recalar por las salas de varias ciudades leonesas, llega ahora a la capital.
No importa el tamaño o fama del espacio a retratar; De la Fuente Guerrero introduce en el contexto artístico de la exposición las sombras más simples para conseguir dotarles de un cariz desconocido. “Es necesario que todos mis cuadros merezcan la pena ser pintados y que expresen algo concreto”, explica. Así, en su voluntad de remover conciencias y simplificar la realidad previa al lienzo, el pintor leonés, que se autodescribe con influencias “realistas, figurativas y cubistas”, refleja en sus cuadros el punto de “cromatismo” más allá de lo tradicional que convierte en únicas sus creaciones.
Cuadros especiales
La exposición de Carnicerías que ocupará el tiempo libre y profesional de Santiago durante el mes de julio sigue parámetros idénticos a las de otras exhibidas con anterioridad, aunque con un punto muy diferente: “Los cuadros que realmente me hacen ilusión y que no responden a encargos concretos están concentrados en estra muestra”, una selección “especial” de escenas provinciales aparentemente trivialescuyovisionado necesita de pausa para conseguir apreciar todos sus matices. Una unión perfecta de “luz y color”, en definitiva, que el autor no se cansa de remachar y que intenta conseguir lo que pretende: una respuesta, sea cual sea, en el interior del visitante.
Pero, ¿cómo fijar los detalles y hacer especial un cuadro cuyo reflejo, ya sea una travesía o una plaza, es aparentemente normal? La clave, explica De la Fuente, es siempre la “armonía”. Y como muestra, un botón: “Recuerdo un cuadro de Van Gogh en el queaparecía una silla rota y poco más, y lo cierto es que, a pesar de que el mueble no era especialmente bonito, ese roto tan concreto era único y merecía pintarse”. Algo parecido, tal y como él mismo señala, ocurre en su trabajo expuesto ahora en la capital leonesa.
La plaza de Santo Domingo o la calle del Convento son algunos de los testigos de excepción de esta muestra elaborada a base de una técnica que el autor nunca ha abandonado y que, cuando el trabajo de profesor se lo permite, continua desarrollando en la actualidad: “Llevo alrededor de mes y medio pintando la plaza del Grano y no encuentro el color que deseo plasmar. Sigo intentándolo”, confiesa. Las obras inconclusas de Santiago de la Fuente, en este caso, aún necesitan de trabajo adicional; las terminadas, o al menos algunas de ellas, están a disposición del público interesado en el número 4 de la calle Santa Nonia.