El 81,3% de estos puntos están dirigidos al colectivo de inmigrantes
Un indigente en las inmediaciones del Mercado del Val de Valladolid . ICAL
Ical / Valladolid
El número medio de plazas diarias para personas sin hogar aumentó en Castilla y León en los dos últimos años un 16 por ciento, al pasar de las 652 que se ofertaron de media en el ejercicio de 2006 a las 762 de 2008, frente al 4,7 por ciento del conjunto del país, con una oferta media de 13.650 plazas en el último año, según la Encuesta sobre personas sin hogar hecha pública por el Instituto Nacional de Estadística (INE). A ello se une, un aumento de la ocupación media en la comunidad, que pasó de las 509 a las 654 plazas, con una ratio de ocupación que evolucionó del 78,1 al 85,9 por ciento.
Los 56 centros que existían en el último año se concentraron, principalmente, en las capitales de provincia, con 29 centros y el 51,8 por ciento de la oferta total, mientras que en los municipios de entre 50.000 y 100.000 habitantes había 13, que absorbieron el 23,2 por ciento. En municipios de menos de 5.000 habitantes había cuatro (7,1 por ciento); entre 5.000 y 20.000, siete (12,5 por ciento), y entre 20.000 y 50.000, tres (5,4 por ciento).
En el resto de España, esta evolución fue similar. Así, el 65,2 por ciento de los centros estaban situados en municipios mayores de 100.000 habitantes. En los municipios menores de 20.000 habitantes se localizaron el 12,2 por ciento de ellos.
Por lo que respecta al tipo de orientación, el 81,3 por ciento de los centros de la autonomía estuvieron dirigidos principalmente a inmigrantes, seguidos por los que se dedican a la atención de excarcelados (15,6 por ciento), alcohólicos (12,5), drogodependientes (9,4) y mujeres maltratadas (6,3 por ciento). Algunos de estos centros también prestaron atención a otros colectivos, de aquí los porcentajes superen el cien por cien. Del mismo modo, en el conjunto del país, la mayor parte de los centros atendieron a inmigrantes (62,7 por ciento).
Por lo que respecta a lo servicios, casi todos ofrecieron orientación (98,2 por ciento), alojamiento (85,7 por ciento), servicios de restauración (83,9 por ciento), y formación en Educación Primaria (89,3). Si bien, fueron menos los que ofrecieron educación para adultos (32,1 por ciento); Formación Profesional (1,8); talleres ocupacionales (1,8), de inserción (12,5), así como cuidados médicos (17,9) y atención psicológica (12,5).
Los centros se sustentaron en Castilla y León en un 66,1 por ciento de los casos con fondos de las administraciones públicas; en el 17,9 por ciento, por instituciones privadas sin fines lucrativos, y el 16,1 por ciento con fondos propios. En cuanto al personal que trabajó en estos centros, 1.065 personas, la mayoría fueron voluntarios (814). El personal asalariado se cerró con 168 trabajadores y los 83 restantes se incluyen en otras categorías.