Hoy finaliza el séptimo campus del club leonés en Santa Lucía de Gordón
Los participantes y monitores del campus posan junto al entrenador del Baloncesto León, Javier de Grado. CÉSAR F. BUITRÓN
Marta de Celis / León
Un julio más, el Club de Baloncesto Aros da por finalizado su campus para niños y niñas entre 7 y 17 años, que realiza por séptimo año consecutivo en Santa Lucía de Gordón. Fueron80, procedentes dediferentes puntos de España, los que han pasado por las instalaciones del campusdivididos en dos turnosde una semana de duración cada uno,disfrutando no sólo de actividades relacionadas con el baloncesto, sino también de un día de acampada en losmontañosos alrededores de las instalaciones y de un día con su familia en la playa.
Aparte de eso, sí, mucho baloncesto, de ello se han encargado los entrenadores y monitores del campus, todos ellos profesionales vinculados al club y las jóvenes del equipo júnior, que han colaborado en labores de organización y que en periodos del campus llegaron a ser responsables de dos niños por persona. Gracias a esta excelente labor, todos ellos han hecho posibles las dos, e incluso a veces, tres sesiones de trabajo diario en fundamentos de baloncesto.
Estas sesiones se han completado con las charlas que han dado figuras destacadas del deporte de la canasta leonés. En este segundo turno de campus uno de ellos fueel ex capitán de Baloncesto León y actual coordinador de la cantera Martín Ferrer, que habló sobre su etapa como deportista profesional.
Ayer fue el turno del entrenador del Baloncesto León, Javier de Grado quien se sometió al interrogatorio de los chavales. Una dura ronda de preguntas, con algunas propias de una rueda de prensa después de un partido disputado. En ella Javi de Grado reafirmó su compromiso con el conjunto en el que ha estado desde los 10 años. “Yo he mamado el baloncesto por el club, quien me diga que no lo quiero miente”. A pesar de las dificultades por las que ha pasado el equipo este año, sobre todo en los partidos en casa,el entrenador se siente apoyado por la afición, “los pitos” vienen de muy pocos.Los jugadores, sobre todo los chicos, como oteando su futuro, le preguntaron sobre los jugadores de cantera.Jorge Calvo y Franco Rocchia fueron algunos de los nombres de canteranos que surgieron en este aspecto, lo que llevóa hablar de las bajas del año que viene y con ello, del presupuesto, aún no aprobado, del equipo. “Hasta que no se apruebe, no podemos fichar”.
Después de la charla, piscina y comida casera preparada por Marta y Sara.Sin contar los olvidos de cosas por parte de los niños en las habitaciones, aulas del colegio de Santa Lucía habilitadas como dormitorios, todo ha estado perfectamente engranado en el campus coordinado por Tino Ugidos.
Los chicos comen y todavía en el comedor, una de las jugadoras júnior les lee las notas anónimas que se han escrito unos a otros. Risas y un poco de descanso antes de la sesión de entrenamiento que les preparó Javi de Grado. Por la noche, después de cenar,circuitos y juegos.
El Aros vuelve a demostrar la línea que eligió de ser un club de cantera,de formación de jugadoras y con esta iniciativa del campus, colaboratambién con la de jugadores masculinos. El club leonés, con equipo en Liga Femenina 2, se ha convertido en el máximo exponente de la ciudad en baloncesto femenino tras la desaparición del San José. El Aros siempre ha buscado que las integrantes de sus categorías inferiores sean conscientes de que toda la ilusión y el esfuerzo que realicen las llevará a la posibilidad real de estar más cerca de este equipo, el conjunto más visible del club, el sueño de todas las jóvenes jugadoras.Un ejemplo lo tienen en Alba Elena, que también ha participado como monitora en este campus y la temporada que viene jugará en el equipo de LF2.
Se acabaron los juegos, y después de la última noche, normalmente la más amarga, hoy los 40 integrantes del segundo turno están preparados para despedirse.Muchos sin embargo, volverán pararepetir el año que viene en el octavo campus del Club Baloncesto Aros.