El famoso ‘peregrino de La Rioja’ recorre estos días el Bierzo
José Miguel Puertas, a su paso por Ponferrada. DANIEL
Francisco Labarga / Ponferrada
Durante estos días cruza la comarca del Bierzo en dirección a Santiago un peregrino muy poco convencional: José Miguel Puertas, ‘el Peregrino de La Rioja’. Más que un peregrino es un embajador de esta tierra y una leyenda andante que el próximo año, si Dios quiere y el Apóstol le protege, completará su peregrinación por vigésimo quinto año consecutivo.
No hay milagros ni razones espectaculares más allá del puro amor que siente por todo lo relacionado con el Camino de Santiago y con el fenómeno jacobeo.
Al Peregrino de la Rioja le cabe el honor de ser el primer peregrino del milenio y exhibe con orgullo la Compostela en la que figura el sello que le pusieron en la Casa del Deán el 1 de enero de 2001.
Sus otras compostelas son numerosas y enormes, porque siempre realiza la peregrinación desde Francia y pasa por todas las etapas de peregrinación, de modo que cada año tiene que empalmar tres o cuatro cartillas convencionales para que puedan caber todos los sellos.
Da más importancia a la amistad que a las anécdotas del Camino, pese a que son infinitas. Así, esta última vez, en Ponferrada, le selló la cartilla, un cura, el mismo que estaba en el despacho parroquial de La Encina hace muchos años, cuando falleció el padre de José Miguel y éste tuvo que suspender la peregrinación. Acompañó a su padre hasta la última morada y regresó a Ponferrada para recoger el equipaje y reanudar su peregrinación, que ya se sospechaba eterna. El Peregrino de La Rioja se acordaba muy bien de aquel cura y lo reconoció y lo mejor de todo para él es que el cura también se acordaba.
Y mientras peregrina va repartiendo calabazas, las típicas calabazas del peregrino, él mismo las cultiva amorosamente y después las seca, las limpia y las pinta para entregarlas como recuerdo a los miles de amigos. Miles, sí, porque este año piensa repartir unas 3.000. Precisamente le llegó un nuevo envío de calabazas a un conocido hostal de Ponferrada, porque ya se le habían agotado y desde allí se las trasladaron hasta Cacabelos, donde hace escala. Después en Pereje, en O Cebreiro y así hasta llegar a Santiago, si todo sale bien, el día 23 por la noche. Pero no se queda ahí, porque siempre prosigue hasta Muxía y hasta Finisterre, como mandan los cánones jacobeos.
El Peregrino de La Rioja está ilusionado por los 25 años de su particular peregrinación, que se cumplirán en 2010. Se está pensando incluso la posibilidad de peregrinar desde la mismísima Roma, pero aún no lo tiene decidido y eso que fuerzas nunca le han faltado, porque dice que el Apóstol siempre le ha conservado la salud para llegar a Compostela. Sabe de sobra que en caso de enfermar se abriría para él la Puerta del Perdón de la iglesia de Santiago de Villafranca, pero hasta el momento nunca ha tenido que hacer uso de ese privilegio.
En fin, es una leyenda viva del Camino de Santiago. Es el Peregrino de La Rioja y estos días anda atravesando el Bierzo y repartiendo calabazas de amistad.