Son 8.000 las personas que la ministra de Sanidad estima fallecerán este invierno a causa de la infección por el virus A H1N1. Se basa en “modelos teóricos de predicción” que también maneja la OMS. Pero cómo actuará el virus es imprevisible. David Baltimore, Premio Nobel de Medicina en 1975 que descubrió la enzima transcriptasa inversa de los retrovirus, junto con Renato Dulbecco y Howard Martin Temin –igualmente galardonados– ya alertó sobre los ‘virus emergentes’. Todo un profeta que ha visto confirmadas sus predicciones. Sida, Ébola, SARS (síndrome respiratorio agudo y severo) son algunos. Y también este, el de la gripe A H1N1.
Esta cepa es un subtipo tipo A del virus de la gripe, un virus ARN, cuya membrana tiene las glicoproteínas Hemaglutinina (H) y Neuraminidasa (N). De ahí que en su denominación estén estas letras. El virus de la gripe es un virus ARN de la familia de los Orthomyxoviridae.
El H1N1 ha mutado en diversos subtipos que incluyen la gripe porcina, la gripe aviar y la gripe bovina. Pero requiere de unas condiciones medioambientales –temperatura y humedad– para propagarse. No puede vivir si no es en un huésped, es decir en las aves o en mamíferos. Preferentemente el cerdo o el hombre.
Lo grave es que solamente se puede frenar la epidemia con una vacuna, que en el mejor de los escenarios estará disponible no antes de enero del año que viene. Afortunadamente tenemos dos antivirales disponibles eficaces: oseltamivir (Tamiflú) y zanamivir (Relenza) que están siendo prescritos a quienes se les confirma la infección, pero solamente se dispensan en las farmacias de los hospitales.
Pero se debe de saber en León, la tierra del presidente del Gobierno Rodríguez Zapatero, que mientras España sólo dispone de 8 millones de tratamientos, Francia dispone de 30 millones y el Reino Unido de 50 millones. Francia piensa vacunar al 90% de su población y en España no más del 40%.
Ante la más mínima sospecha debemos acudir a Sacyl que debería estar perfectamente coordinado con el Sistema Nacional de Salud y la OMS. Los médicos están, o deberían estar perfectamente informados de cómo actuar ante un caso sospechoso. Son fundamentales para frenar la pandemia. ¡Escúchales!
Carlos Alberto Biendicho López es miembro de la International AIDS Society