UNA IMAGEN Y 232 PALABRAS

Disparan a todo lo que se menea |
En pocas casas falta aquel retrato del niño en la escuela, con la bola del mundo sobre la mesa del maestro y los mapas físico y político de España como fondo. Una frase, de Dionisio Ridruejo por ejemplo, y una fecha, escritas en el encerado con la cuidada letra del maestro, contextualizan la estampa del estudiante inmortalizado para siempre. Cada final de curso pasaban por todas las escuelas ‘los fotógrafos’. El maestro ya había avisado, el niño acudía repeinado y con la ropa del domingo para ‘el retrato’. Los fotógrafos hacían su agosto y en muchas familias son los únicos recuerdos que se conservan inmortalizados, junto a la primera comunión, bodas familiares y demás eventos de consideración. Han cambiado los tiempos. En cada teléfono móvil hay una máquina espiando tu vida y tus afanes, en cada cajero hay un vídeo que te graba, cada institución es una especie de gran hermano en el que recogen todas tus idas y venidas, cada ciudadano que acude al más mínimo acto echa en su mochila su cámara digital y dispara a todo lo que se menea. Así hemos llegado al absurdo, los pájaros se vuelven contra las escopetas y en cualquier fiesta, el Día de la Provincia por ejemplo, encuentras a danzantes y bailarines actuando en el suelo y el escenario ocupado por ‘el batallón de las digitales’ disparando a todo lo que se menea. |
![]() Mauricio Peña |
![]() Fulgencio Fernández |
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