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HISTORIAS DE AQUÍ

El primer coleccionista de España

Luis Esquiroz tiene más de 80.000 cromos de chocolate, o 40.000 cajas de cerillas, o 20.000 etiquetas de vino. “Esto es una pasión para toda la vida”

Luis Esquiroz, en una reciente feria de coleccionismo en Salamanca. ICAL

L.C. / Ical / León
Luis Esquiroz Bolaños nació en Madrid y lleva 40 años dedicándose al mundo del libro antiguo y de ocasión. Empezó como coleccionista y luego se pasó al gremio de libreros. Actualmente regenta la ‘Librería Recuerdos’ en la capital española.
Luis Esquiroz Bolaños se define como “el coleccionista más raro” de todos los que ha conocido, precisamente porque ha sido capaz de emprender las más distintas y variadas colecciones con el paso de los años. La mayoría de ellas cuenta con objetos que datan de 1850 en adelante. Luis asegura que si tuviera que hacer un inventario de todos los objetos “no habría papel suficiente para albergar la lista”, aunque sí puede citar algunos ejemplos, como “libros de escuela, papel de fumar antiguo, paipais, carteles, displays, juegos, barajas, carteles de cine, programas de cine…”. Algunas de las colecciones que ha podido llegar a cuantificar, con mucha paciencia, es la de cromos de chocolate de finales del siglo XIX, a la que tiene un especial cariño. Cada una de las piezas no ocupa mucho espacio, pero cuando Luis comenta que posee más de 80.000, la cosa cambia. Otros objetos, aparentemente de pequeñas dimensiones, cambian de volumen cuando caen en manos de este coleccionista. Por ejemplo las cajas de cerillas, de las que posee más de 40.000 unidades, o las etiquetas de vinos, que han llegado a sumar más de 20.000.
Luis Esquiroz señala que “no es nada fácil conseguir este tipo de antigüedades”. Él, inicialmente, “entraba en librerías antiguas que compraban a diferentes casas porque eran los lugares idóneos para encontrar estos pequeños tesoros”. “Luego, pasé a acudir a ferias de coleccionismo a las que asiste gente con la misma afición con las que se pueden establecer contactos y uno se puede proveer de este tipo de objetos”. A pesar de que el coleccionismo pudiera parecer un mundo gobernado por el trueque, lo cierto es que el dinero casi siempre suele ir por delante, “siempre se compran los artículos, aunque en algunos momentos se haga algún intercambio, pero se estila menos”.
A la hora de poner precio a estos objetos, existen bastantes factores. “La antigüedad no es tan importante porque también influye mucho la nostalgia. Los coleccionistas de una determinada edad son la mayoría personas que tratan de recomponer sus recuerdos de la infancia o adquirir cosas que han visto en su casa desde pequeños con las que quieren volver a recuperar su niñez,…”.
Este tipo de compañeros de profesión son lo que Luis denomina “el coleccionista nostálgico”. Él comenzó también intentando recuperar objetos o libros que habían pasado por sus manos a una corta edad, pero luego se dio cuenta de que “había cosas de más entidad que el recordar lo que uno había vivido de pequeño”. Fue entonces cuando se interesó por “los dibujantes que firmaban los libros, la evolución de los sistemas de impresión, las novedades de las artes gráficas…”.
A la hora de hablar de su gremio, este madrileño confiesa que “todos los coleccionistas, hasta cierto punto, son un poco neuróticos… podría decirse que vivimos un poco obsesionados, da igual que coleccionen zapatitos de niño u orinales”. Durante sus viajes, cree que ha llegado a recorrer toda España buscando aumentar sus colecciones. Admite que ha conocido “a gente muy rara”. “La mayoría son excéntricos, les cuesta mostrar sus colecciones, están aislados en casa, les cuesta relacionarse…”. Lo cierto es que Luis es todo lo contrario, él es consciente de que es “de otra manera” porque disfruta relatando su vida, aunque aún se resista a incorporar las nuevas tecnologías y, por ejemplo, no disponga de teléfono móvil.
Calcular cuánto se puede llegar a invertir a lo largo de una vida o de un año es difícil, “porque se venden unas cosas se compran otras…”. “Una colección se realiza con el transcurso de los años y es imposible cuantificar. Cuando se tiene más dinero se gasta más, si no uno se contiene, pero siempre se anda sin una peseta”. Entre las unidades por las que ha llegado a pagar más dinero nombra a las chapas litográficas de anuncio. Luis es reacio a decir su precio, sólo indica que “bastante más de 500 euros, no hay tope de máximo”.
Este cazador de tesoros tiene todo en casa, admite que “no tiene problemas” porque vive solo. Los amigos lo que le recomiendan es que se haga un seguro que incluya todas sus posesiones. Actualmente. tiene “algo más de 60 años” y cree que seguirá con esta afición toda la vida porque “es vocacional”.

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