La ciudad recibió a vencedores y vencidos en el desfile final de ayer
Astorga ha vivido tres días de auténtica recreación histórica que ha hecho retornar al pasado. LAURA A. ORIA
Laura A. Oria / Astorga
Tras tres intensos días de lucha, Astúrica Augusta intentará ahora recobrar la tranquilidad que poblaba sus calles. El poblado astur, arrasado tras el paso de los romanos, tendrá que recuperar fuerzas para enfrentarse a ellos el próximo año, mientras que los conquistadores deberán adaptarse a su nuevo territorio.
Una nueva vida que comienza después de los acontecimientos de la última jornada, en la que las escaramuzas entre contrarios no cesaron. Los legionarios no dudaron en atacar a un mercader astur que vendía sus productos en el mercado, no contando con que sus compañeros clamarían venganza. Así, pocos minutos después el pueblo astur salió en busca de los romanos para batirse en duelo una vez más, aunque no fue igual a todas las anteriores. Por primera vez, las legiones fueron vencidas, provocando un gran jolgorio entre las decenas de personas que observaban la lucha, quienes no dudaron en aplaudir y vitorear a los valientes astures cuando vieron yacer sobre el suelo a los romanos.
Sin embargo la guerra ya había sido ganada en la arena del circo y por ello los romanos desfilaron triunfantes ante la ciudad en el pasacalles de vencedores que tuvo lugar en la tarde de ayer. Los astures tampoco faltaron a esta cita a la que asistieron centenares de vecinos y visitantes.
Pero la fiesta no ponía así su punto y final. A las diez y media de la noche la tribu Lancienses celebraba el entierro del héroe astur, partiendo en comitiva desde la Plaza Mayor hacia la zona campamental. Allí, el caudillo Sebius y la druida de la tribu invocaban a los cuatro elementos sobre la pila funeraria, dando sepultura a su héroe. Por último y para unir lazos entre ambos bandos, la Legión X Gémina ofreció a todos los participantes una ricas sopas de ajo con las que despedían la fiesta un año más.