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COMERCIO / El ambiente

Buena entrada y pocas ventas en el nuevo rastro

Clarés estaba en perfectas condiciones pero el traslado sigue generando división de opiniones

Casi 400 puestos componen el rastro de la ciudad de León, que ayer volvió a celebrarse tras casi tres meses de ausencia. SECUNDINO PÉREZ

Alfonso Martínez / León
La ciudad de León recuperó ayer el soniquete de los vendedores del rastro ofreciendo sus productos a precio de ganga. “Tres pares, tres euros. Hoy no lo vendo, lo regalo”, proclamaban desde primera hora de la mañana.
Era el esperado debut pero también la prueba de fuego de la explanada de Clarés como ubicación del mercado dominical tras el polémico traslado desde el paseo de Papalaguinda.
Once semanas después, el público respondió y acudió a su cita con el rastro, pero no se rascó el bolsillo lo suficiente. El presidente de la Asociación Leonesa de Comerciantes Ambulantes, Antonio Rodicio, explica que nunca se había registrado un nivel de ventas tan bajo en la capital, aunque se muestra confiado y espera que la tendencia cambie cuando terminen las vacaciones y los efectos de la crisis se minimicen.
La explanada aneja al estadio de fútbol estaba en perfectas condiciones para el desarrollo del rastro, tal y como reconocía el propio Rodicio. Todo funcionó conforme al acuerdo alcanzado por los vendedores y el equipo de gobierno municipal. Toda la superficie estaba asfaltada y limpia. Los urinarios públicos estaban en buenas condiciones y los leoneses que acudieron al rastro pudieron aparcar en el estadio de fútbol, aunque la mayoría optó por intentarlo antes en Sáenz de Miera o las inmediaciones del Palacio de los Deportes para ahorrarse el euro que el Consistorio ha instaurado como tarifa.
Sin embargo, el traslado de los 395 puestos a esta zona sigue generando división de opiniones en el colectivo de vendedores y en los leoneses que se acercaron a hacer sus compras el día de la reapertura del rastro. “Tenía muchas ganas de que el rastro volviera a funcionar. No me importa que ahora esté un poco más lejos. No voy a dejar de venir por eso”, comenta Soledad, una fiel clienta del mercadillo, mientras revuelve en un montón de ropa de uno de los puestos.
No opina lo mismo Baltasar, que echa de menos los columpios para que jueguen sus nietos y los bares para tomar el vermú de camino a casa tras realizar sus compras.
El rastro ha vuelto. La esencia es la misma, el entorno ha cambiado. El paso de las semanas dirá si Clarés se gana la confianza de los leoneses y el mercadillo se asienta de manera definitiva o si es necesario estudiar otro traslado. Por el momento, la ciudad tiene rastro. Ayer, amplia presencia policial para un debut que no ha defraudado a los incondicionales del mercado pero que no ha convencido a todos.

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