León recuperó el rastro este domingo. “Esto es el rastro señores, vengan y anímense…”. Al Ayuntamiento sólo le faltó pasear megafonía por la ciudad haciendo sonar en los altavoces la vieja canción de Patxi Andion: ¡Lo hemos conseguido! aplaudían la concejala de marrones diversos, María Rodríguez, el chico para todo, Javier Chamorro y Díez, el hombre de la seguridad. “…Aquí estamos nosotros, somos Papá Noel”.
Después de once domingos, los vendedores ambulantes se bajarondel burro y aceptaron la explanada de Clarés. El Ayuntamiento les vendió la burra ofreciendo múltiples ventajas: asfaltado de la explanada, repintado de puestos, ampliación del servicio de autobuses, habilitación del parking del campo de fútbol a precios módicos, diez baños públicos atendidos por los servicios de limpieza municipales, rebaja de un 50 por ciento en las tasas como contribución a las depauperadas arcas de Ordoño, autorización para celebrar mercado los festivos de los próximos dos años, y ¡por que no pidieron aire acondicionado en los puestos y un cubata a media mañana para refrescar el ánimo!
“Vengan al rastro señores, vengan y anímense, les cobramos barato…”. Igualico que a los comerciantes de la citi: subida de tasas o impuestos, licencias de apertura de negocios o de obras, agua, luz, basura y alcantarillado. El personal, la seguridad social, los horarios eternos mientras otros se turran en la piscina, limpieza del local, los cobros por tarjeta, las devoluciones, el letrero de la puerta, el saludo y “cómo está su señora”, cada dos horas poniendo el tique de la ORA, la multa si te olvidas, la crisis, la venta en pura competencia. Y los grafitis de los gilipollas del fin de semana, las meadas de los perros en medio del escaparate, las aceras cochambre, los créditos que no llegan, el coñazo del ICO que no se sabe para qué vale, la falta de liquidez, las dificultades para llegar a fin de mes, las rebajas con las aglomeraciones de última hora… “Una dos y tres, una dos y tres… lo que usted no quiera, parael comercio es”.