La presidenta de la Diputación, Isabel Carrasco, hará hoy entrega a la viuda del escritor, Úrsula Rodríguez, de esta distinción concedida a título póstumo
El añorado escritor villafranquino en una imagen reciente.
Joaquín Revuelta / León
El salón de plenos de la Diputación Provincial será escenario hoy a las 12:00 horas de la entrega de la Medalla de Oro de la Provincia a Título Póstumo al escritor Antonio Pereira. La viuda del escritor villafranquino, Úrsula Rodríguez, la recogerá de manos de la presidenta de la institución provincial, Isabel Carrasco, en un acto en el que presumiblemente se darán cita familiares, amigos y representantes del mundo de la cultura leonesa, que rendirán de este modo un nuevo y merecido homenaje a la excelente persona y hombre de letras que fue Antonio Pereira, fallecido el pasado 25 de abril.
La nota oficial de la Diputación de León afirma que se hará entrega del galardón “dando cumplimiento de esta forma a las conversaciones y compromiso adquirido por la propia presidenta con el tristemente fallecido Antonio Pereira”. Tras la reunión celebrado el pasado mes de abril y en cumplimiento con el Reglamento Especial de Honores y Distinciones de la Diputación, el pleno aprobó por unanimidad de todos los grupos políticos la concesión de la Medalla de Oro de la Provincia de León a Antonio Pereira González, “por ser uno de los cuentistas de referencia del siglo XX en España, un ilustre poeta, un relevante escritor y un entrañable persona que quería y fue querido por León.En definitiva, un reconocimiento a su compromiso personal y a su participación en la defensa de los valores culturales y artísticos de la provincia”.
La nota oficial no viene más que a corroborar el enorme afecto que los leoneses siempre manifestaron hacia la figura venerable y entrañable de un hombre que hizo de la ironía y el humor su bandera, como recordaba Fulgencio Fernández, con motivo de la muerte del escritor, contandola anécdota de que cada vez que llamaba a su casa (nunca a la hora de la siesta) solía gastar la misma broma: “¿Diga?, hombre eres tú, tenía yo la corazonada de que me llamaban de Estocolmo para lo del Premio Nobel, pero bueno, también es muy grata tu llamada ¿Qué necesitas?”. Esa disposición era siempre la marca de la casa de Antonio Pereira, un hombre generoso que siempre hablaba bien de sus colegas de profesión y se emocionaba incluso cuando alguno de ellos obtenía algún tipo de reconocimiento.
Este cronista tuvo ocasión de hablar con Pereira una semana antes de su muerte, con motivo del discurso de ingreso de José María Merino en la Real Academia de la Lengua. Con esfuerzo me dictó un breve texto de reconocimiento de los méritos del escritor gallego y leonés para formar parte del selecto club de los hombres de la RAE. Recuerdo que sus últimos comentarios fueron para agradecer la manera tan personal que tuvo José María Merino de cursarle la invitación al acto en Madrid, al que no pudo acudir por problemas de salud. “José María Merino, que es un hombre sumamente ocupado, atiende al teléfono con una gran cortesía, emplea los procedimientos modernos y electrónicos de comunicación si es preciso, pero a los amigos nos escribe a mano toda la carta, incluido el sobre es decir, con Merino todavía existe aquella institución que los investigadores ahora buscan tanto que es la correspondencia manuscrita, de manera que yo le agradezco mucho que además de que me hiciera llegar la invitación para el acto de hoy ya con anterioridad me lo dijo en carta manuscrita, de esas que luego hay que conservar como un verdadero tesoro”.
Así era Antonio Pereira y así queremos recordarle, un hombre afable que a los periodistas nos pedía que tuviéramos mucho cuidado con las erratas (una obsesión suya pues era meticuloso en extremo con las correcciones) y lo hacía con humor, contándote con esa ironía que siempre le caracterizaba una nueva anécdota. “Es que una vez mandé un texto al Diario que hablaba de unas “chicas modernas que a sus novios les tienen sorbido el sexo”, así apareció en las páginas del periódico “pero yo lo escribí con ese, seso”.