El Gobierno invierte 366.000 euros y podría estar lista a final del verano
Los trabajos para la instalación de una pasarela peatonal para mejorar la seguridad de los peregrinos ya han comenzado. MARTA LÓPEZ
L.C. / León
La entrada a León de los peregrinos que caminan hacia Santiago de Compostela será en breve mucho menos peligrosa. Ya han comenzado las obras de instalación de la pasarela peatonal en el Portillo, demandada desde 2003 y que evitará que los miles de caminantes que hacen la ruta se vean obligados a cruzar los cuatro carriles de la N-601.
El Gobierno central está invirtiendo más de 366.000 euros en la realización de estas obras, que podrían estar terminadas a final del verano, ya que tienen un plazo de ejecución de 12 semanas y comenzaron a finales de junio.
También se está previsto acondicionar 400 metros del Camino de Santiago, paralelos a la N-601 por su margen izquierda en sentido León y se dará continuidad a una de las rampas de acceso.
Aunque la pasarela estará lista para el Año Santo 2010, unos meses de adelanto en la ejecución del proyecto habrían permitido que los miles de peregrinos que pasan por León durante la época estival disfrutasen ya de esta demandada infraestructura.
Las obras de construcción de la rotonda situada en el alto del Portillo no tuvieron en cuenta las dificultades de los peregrinos para acceder a la capital. Se habilitó entonces un camino de tierra vallado que bordea dicha rotonda en su margen derecha en dirección a León. El problema surge cuando este nuevo camino llega a su fin. Las señales indican al peregrino que continúe por la N-601 hacia León, con lo que debe hacerlo cometiendo una infracción, ya que circula de espaldas a los vehículos. Además, al finalizar la pista, los peregrinos se encuentran un paso provisional de un metro de ancho, fabricado con unos tablones de madera y colocado encima de una cuneta de nueva construcción. En todo caso, hasta ahora no tenían enlace hacia la ruta, que discurre desde este punto al otro lado de la carretera. Los peregrinos ya no tendrán que asumir el peligro de cruzar cuatro carriles con intenso tráfico y sin ningún paso de peatones ni semáforo que lo regule.